Política cero

De jornalero a ‘franelero’

En principio sí me pareció un exceso que los jornaleros de San Quintín dijeran que cada vez que consumieras una fresa, recordaras su sufrimiento, algo que haría compleja la tarea de aventarse un nutritivo y rico licuado para documentar el desayuno de campeones de la mañana. Decía, qué mala onda que los exploten peor que afroamericanos en los campos algodoneros en la Alabama decimonónica, pero qué culpa teníamos los consumidores de fresas con crema de los excesos de tienda de raya porfirista de esos empresarios cobijados por el góber Kiko Vega (al que podemos recordar por sus ejemplares comentarios nada misóginos de las mujeres y las “pantunflitas”).

Ya después supe de los comentarios de unos rapaces panistas que a través de las redes sociales regurgitaron los siguientes comentarios: “Si los jornaleros de San Quintín (los mejores pagados del país) sienten que no les alcanza lo que ganan, que le reclamen a los legisladores del PRI…”, afirmó Miguel Loza, secretario estatal de Acción Juvenil del PAN. Pensamiento de caporal que fue reforzado por Carlos Gorocica: “Que estudien si quieren ganar más, de qué sirve entonces matarte estudiando si un ‘jornalero’” quiere ganar 300”.

Solo les faltó decir a estos grandes humanistas que deben enorgullecer a Gómez Morín donde quiera que esté, que si de veras quieren ganar buena lana podrían o meterse de políticos –el mejor bisne del mundo sin necesidad de estudios—o de plano que se vayan a Hermosillo a ganarse los $10 mil dólares de recompensa que se ofrecen por el llamado Mataperros, un sujeto que presume su gusto criminal por exterminar animalitos. Algo que lo pone al nivel de los ninis verdes que, gracias a su iniciativa que acabó con los animales en los circos, ya llevan en su cuenta varios de ellos que no fueron aceptados en ningún zoológico o que no se adaptaron ahí incluyendo una elefanta.

Incluso me imagino a estos simpáticos panistas decididos a rebasar por la ultraderecha a Fox, sugiriéndole a los jornaleros busquen una mejor vida transformándose en franeleros en el Foro Sol y en el Palacio de los Deportes en el DF, donde a razón de más de cien varos por coche estacionado sacan más que aquellas que por un francés cobran lo que cualquiera currando un mes, diría Sabina.

Pero a pesar de todo, las cosas pueden cambiar para que podamos volver a comer fresas sin pensar en la lucha de clases. Si como dice el licenciado Peña “hasta los más escépticos ven mejorías en la seguridad”, nada es imposible.

Aplausos.

jairo.calixto@milenio.com

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