Política cero

‘Javidú’ nos la dejó caer des-pa-ci-to

En el colmo del mal gusto y del resentimiento, una mano peluda, impía y canalla le soltó al excelso Javidú un zape (o una suerte de homenaje al beso Pipo) poco antes de entrar a la audiencia donde sacara a relucir lo melifluo de su voz. La cabeza le rebotó con elegancia y distinción mientras el muchacho chicho de la película gacha, pero jarocha, volteaba para encuadrar al profano que osara aplicarle ese clásico bullying de la secundaria.

Unos decían que el culpable de la agresión fue alguno de los maras salmaruchan que le gritaban en la cárcel, pues a lo mejor creían que el político era el líder de Los Cuinis, cuando en realidad es la cabeza intelectual de la lógica porky. Otros alegaban que se trató de algún compatriota resentido que se cree todos los cuentos de que Duarte es el verdadero malo de Malolandia. Digo, nadie con esa voz puede ser el mero mero de la mafia en el poder.

Debemos reconocer que don Javier desde el principio hizo todo lo posible para que lo atraparan. Cometió todos los excesos, se comportó cual satrapita (no faltará quien piense que fue el Maduro veracruzano, quizá aquellos que se lamentan con justa razón por los excesos desatados por el gobierno de Venezuela, pero que mecánicamente critican cualquier movilización, hasta la del Día de la Mariguana, ¡qué curioso!), se pasó de lanza de manera pública y notoria, no ocultó ninguno de sus aviesos apetitos y fue transparente con su total falta de transparencia.

Y nadie hizo nada. Por eso me pareció un exceso que lo trajeran tirado en el suelo de una camioneta blindada como si fuera una pesera de Tlalnepantla. Más cuando nadie ha comprendido su gran sacrifico: mientras él queda encerrado en una fría celda guatemalteca, aquellos que gozaron de sus derroches en mejores tiempos lo han negado más de tres veces.

Qué bueno que su querida Karime Macías, junto con familiares y cómplices, perdón, amigos, viajó desde Bogotá a Londres para recuperar el glamour perdido y a gozar de la abundancia bien merecida.

Y todavía hay quien dice que tan digna señora es la mano que mece la cuna. Seguro que al rato le manda unas picaditas veracruzanas hasta la intimidad de su fría celda, desde donde planea dejárnosla caer des-pa-cito para tener un destino como el de Moreira.

Vaya un gran abrazo y los mejores deseos para la banda de ADN 40 que inicia el próximo 24 de abril. ¡Mucha suerte!

jairo.calixto@milenio.com
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