Política

Vamos juntos hasta Italia

Que quiero comprar un jersey a rayas, al ritmo de los Hombres G, es lo que ha de haber dicho Tomás Yarrington, ex góber tamaulipeco, quien después de años de persecución y hacerse la víctima triunfante, al fin fue apañado en Florencia, aparentemente disfrazado de gondolero —una paradoja que al final lo delató—, donde además trató de identificarse con una credencial apócrifa (un carnet de conductor a nombre de Silvio Berlusconi, dicen las malas lenguas y fue acusado fundamentalmente de lavado de dinero, relación con carteles del narcotráfico y varios temas más de enriquecimiento duartiano.

Lo recuerdo bien porque un día nos tocó compartir mesa en aquella Cumbre de Monterrey, la del legendario “Comes y te vas” que le espetara Fox a Fidel, en la cena final con George Bush, Colin Powell, el Güero Castañeda y varios más. De inmediato quedó claro que era un tipo siniestro y megalómano, como suele ocurrir con mucha de la gente que me ha tocado conocer y es de estatura Salinas, más como los trasgos y menos como los de Hobbiton. Esa mirada inolvidable de quien está midiéndolo todo con ambición escrutadora, para ver por dónde se puede colar. Temí que se quisiera meter a hurtadillas hasta la mesa del presidente yanqui a darle un sablazo, pues tenía todos los elementos de quien puede arrebatarte los calcetines sin quitarte las botas tribales.

Ya cuando se supo que lo andaban correteando por andar con los mañosos mientras dejaba al estado en condiciones suficientes como para que poco tiempo después se convirtiera en sede de matazones, narcoguerras y descomposición social, me pareció lógico. Más todavía cuando armaba sendos culebrones como de Nosotros los guapos para demostrar que era bueno, santo y puro, mientras sus compañeros de sector y de partido tricolor lo defendían como si fuera Xóchitl Gálvez insultada y perseguida por unos cerdazos del PRIcámbrico temprano, dicen.

Lo mejor de esta triste historia es que justo cuando esa buena gente que vive alabando con justeza al gobierno federal estaban felicitando a la PGR por sus pesquisas, los italianos avisaron que fue gracias a la colaboración con las autoridades gringas que se pudo detener a Tomás, qué feo estás, y que terminará peor que El Chapo.

Mala onda. Estoy seguro de que una vez extraditado a México, iba a recibir una lección que nunca olvidaría porque acá la justicia es una cosa implacable y tremenda. Aquí sí sabemos tratar a la Sociedad de los Satrapitas Puercos.

Un paraíso justiciero como el del Edomex, donde según ha dicho el gran Eruviel, que es un estadista, la vida es bella. En esa tierra hermosa y cordial todo es alegría y buen humor. En contra de lo que dicen las malas lenguas, el Edomex no es Mordor sino Ponyville.

Y Yarrington desde el tambo: “Vamos juntos hasta Italia, pasaremos de la mafia, nos bañaremos en la playa, decían” .

jairo.calixto@milenio.com

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Jairo Calixto Albarrán
  • Jairo Calixto Albarrán
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  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
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