Política cero

Se hacen parricidios a domicilio


Ya en el PRD no saben ni qué hacer para llamar la atención y ganar algo de rating, aunque sea del malo. Pero como sus orgifiestas son cada vez de más dudosa categoría, lo único que les falta es que se las amenice la señorita Laura.

Primero perdieron más feo en las elecciones que el Cruz Azul y las Chivas el eye of the tiger. Luego el Instituto Chuchístico de Verano extravió totalmente el estilo por su manera poco glamorosa de sentirse como la Bikina. Y para colmo, su proceso de selección de un nuevo presidente ante los desatinos de Navarrete Navarretín (más cuando asegura que esta vez el partido sí será una verdadera oposición a Peña Nieto), todo regido por la insistencia de los chuchos de mantener su largas pezuñas en los supuestos procesos de transformación del PRD. Y por más que se insiste que mientras no se les aplique a ellos el 33, el sol azteca vivirá una decadencia más estéril que la del PPS, el PARM y no se diga el Humanista —¿onanista?—, juntos y revueltos.

Pero allá ellos y su mala cabeza. En particular los jóvenes aspirantes a liderear al PRD sin atreverse a hacer con el eje Zambrano-Ortega-Acosta Naranjo, lo que sin piedad y a puñaladas hizo Ricardo Anaya con Madero en el PAN: recurrir al parricidio fecundo y creador.

Al ritmo de "más vale un parricidio a tiempo que diez descoloridos", el adulto chico o niño grande no dudó en arrebatarle el liderazgo de la bancada panista a su dios huichol, a sabiendas de que éste iba a hacer lo que al fin hizo con tal de tener el poder para él solito y su alma llanera con ansias de matador: alegar que hay un compló en su contra.

Digo, está bien que las juventudes perredistas están inoculadas contra cualquier tipo de aspiración radical o subversiva, no los vayan a acusar de ser un peligro para México o, peor aún, populistas; sin embargo, no sería un acto de rebeldía —esa palabra no nos la manejan, joven— pero sí de fiereza, de pundonor, de auténticas ansias transformadoras.

Porque lo otro es esperar a que los dueños de la franquicia les manden un gerente a su modo. Claro que en eso los chuchos también son un desastre: después de ser bateados por el ex rector De la Fuente, por Woldenberg y seguramente por el Piojo Herrera, ahora andan tras Agustín Basave, que es el anticlímax encarnado.

Claro, bien podrían contratar de interino al Tuca Ferreti, por lo menos hasta los próximos procesos electorales. Es bravo, panchero y sabe decir cosas que un chucho jamás diría, como "cae más pronto un hablador que un cojo".

jairo.calixto@milenio.com 
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