Política cero

¿El gobierno la está "cruzazuleando"?

Cruzazulear es el verbo del momento, digan lo que digan los millennials, cualquier cosa que eso signifique. (Es increíble que los hábitos de consumo de un montón de niñatos que se aferran al internet como a un clavo ardiente orille a Playboy a quitar desnudos y un día obligue al sensacional de traileros a deshacerse de los albures y los traileros. Cruzazulear es la vocación por la derrota, por la falta de ánimo guerrero y el desmembramiento de la pulsión heroica, encarnada por la llamada máquina celeste de la Cruz Azul, que está por cumplir la mayoría de edad sin conocer el triunfo verdadero; algo que en estas sociedades adictas a la competencia y la obligatoriedad ganadora es prácticamente imperdonable.

Los perdedores que como el Cruz Azul se dejan vencer en el último momento, como le pasó ante el América, están condenados tristemente al menosprecio y en la escala del darwinismo social están todavía más abajo de los migrantes centroamericanos.

Pues comoquiera que sea, pareciera que algo así le está ocurriendo al gobierno federal. Tan bien que había empezado engatusando a la oposición con el Panchi por México y las maravillas de las reformas estructurales que hoy han derrapado en el #YaCholeConTusQuejas, que es el nuevo #YaEstoyCansado. Por supuesto todo es culpa de los agoreros del desastre, los sospechosistas y los animadores del caos y el desorden que se han unido para generar un gran muro de malas vibras y acabar con las buenas intenciones de la presente administración que ha terminado ya no en un mundo de caramelo sino en las garras del Mercurio retrógrado.

Y lo peor es que en la increíble y triste historia del cándido sistema nacional de seguridad y el Chapo Guzmán el cruzazuleo está muy bravo. Cuando ya lo tenían y parecían haber hecho lo que ni Fox ni Jelipillo quisieron hacer, se les escapa como Mario Bros., por un túnel en la regadera, dejando una estela de desprestigio sobre el sistema carcelario y toda la cadena de custodia.

Más aún cuando por una idea un poco chueca de la narrativa oficial, en esta historia les ha dado por contar con un regusto muy cruzazuleado, no los éxitos sino las fallas. A ver, para qué nos platican que ya tenían rodeado al capo, que por poquito los agarran, que hasta lo hirieron y toda la cosa, si al final se les escurrió en una cuatrimoto.

Es como si Billy Álvarez, presidente del Cruz Azul, te relatara con poco entusiasmo cómo por poco ganan un campeonato, hasta que apareció el Burger Keeper, Moi Muñoz, a meterles gol.

 

jairo.calixto@milenio.com

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