Política cero

El clásico último sustote

Tengo la impresión, no sé qué piensen ustedes, de que todo lo que está pasando en el país es en realidad un simulacro, como los de Sky Alert que sueltan a través de Twitter y que te ponen como gallina sin cabeza buscando aprovechar los 40 segundos que tienes de chance para buscar un lugar dónde refugiarte de un supuesto temblor que nunca llega.

Un ensayo que, si bien te pone los pelos de punta y te despierta las ganas de torcerle el pescuezo al chistoso o al pendejo que apretó el botón, te prepara para la hora buena, cuando de a de veras se ponga la cosa realmente telúrica.

Así, tengo la impresión que cuando un alto funcionario, un secre, diputeibol, congresista o político en general suelta algún lugarazo común o ante una evidente falta de juicio o atraco en despoblado, justifica sus actos u omisiones cantando el clásico “si te vienen a contar cositas malas de mí, manda a todos a volar y diles que yo no fui”, solamente lo hacen para probarnos, para ver si estamos alertas, solamente para calibrar nuestra capacidad de reacción.

Lo vivimos con lo del socavón de piedra socavón del señor Ruiz Esparza, el cuñado del secre Miranda, las respuestas institucionales a “La estafa maestra”, con los funcionarios que nada más fueron a salir en la foto con los damnificados y ondas por el estilo.

Digo, seguro no hay mala fe pero no estaría mal que en vez de tanto censo, protocolos y jaladas conforme a derecho, le entreguen a los damnificados las despensas más allá del momento corporativo-mediático. De hecho, si no les importa, yo le sugeriría al gobierno federal mande menos funcionarios  y achichicles que nomás estorban y gastan fortunas en viáticos y estancias en primera clase.

Como quiera que sea, el más reciente simulacro le correspondió a la compañía Cabify de transportación ejecutiva, que ante la terrible tragedia de Mara Castilla en Puebla, con gran humanismo dio el pésame, se deslindó y luego se lavó las manos sin asumir ninguna responsabilidad como la SCT ante el drama del Paso Express. El mismo estilo al que recurriría Uber si hubiera sido el caso.

Pero lo de Mara, crimen que ha resucitado el #SiMeMatan que busca resaltar la lucha contra los feminicidios que niegan las cifras oficiales, solo es achacable a la bestia hambrienta de 97 por ciento de impunidad que de manera espectral lo devora todo.

A lo mejor todo esto es una mala película con un guión sadomasocas al que solo le falta el clásico último sustote para que ganen los buenos.

jairo.calixto@milenio.com

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