Política cero

También hacerse güey

Hay gente malvada, seguramente de esa que quiere sacar raja política de esta pequecrisis que por supuesto no es culpa de las reformas estructurales que fueron saqueadas por el gasolinazo, que de manera pueril han respondido a la profunda pregunta existencial del licenciado Peña (“¿Ustedes qué habrían hecho?”) con cosas sin gracia y sin chiste, como “haber manejado mejor el endeudamiento” o “no haberle prometido a la gente que con las reformas se habrían acabado los gasolinazos” o “haber acabado antes con corruptazos como Javidú Duarte, el padrote Padrés y Betito Borge, entre otros hijos de la cleptocracia sin escorbuto”.

Neta, seamos realistas; esto es la mexicana alegría tricolor que lo suyo, lo suyo, lo suyito es el despilfarro y echar la casa por la ventana, como si las finanzas públicas fueran los XV de Rubí. ¿Cómo le vas a pedir a los choznos de don Plutarco que tuvieran orden, honradez y ornato? Ni que fueran los aburridos del PAN, a los que lo único que se les ocurrió para medio divertirse fue armar una narcoguerra en vez de pagar la deuda eterna con esquizofrénica puntualidad de idiatiquitos cuenta chiles.

Por eso estuvo bien que Peña Nieto le echara la culpa de los desastres de hoy al pesado de Jelipillo, que ya en su soberbia quiere darle lecciones de moral a Donald Trump (y por supuesto el presidente electo, que está apurado buscando la manera de que ni los carritos de esquites se produzcan en México, no tiene la menor idea de quién es ese señor chaparrito, peloncito, de lentes —según la descripción del ex presidente blanquiazul Manuel Hellboy Espino—, que además le da por ponerse uniformes cinco tallas más grandes), en particular porque todavía cree que junto con su señora va a venir a sacarnos con su lógica de la Estafa de luz.

Digo, si me preguntan, yo hubiera hecho lo mismo que el Lic. Peña en lo que al gasolinazo se refiere, que es más o menos lo mismo que hizo con la casa blanca y el depa en Miami: negarlo todo, echarle la culpa a los demás y, en el mejor estilo de Homero Simpson, decir el clásico “Ya estaba así cuando llegué”. Y, por supuesto, darle chamba a mi carnal del alma, don Luigi Videgaray, que llegará a la cancillería a aprender porque echando a perder se aprende, ¿o no?

O sea, el nuevo PRI no iba a ponerse creativo y hacerse responsable por lo que dejó de hacer o hizo mal o se atracó el viejo PRI con mucha más elegancia y estilo que cualquier saqueador de Coppels de la patria.

¿Usted qué habría hecho?

También hacerse güey, seguro.

jairo.calixto@milenio.com

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