Política cero

Las galletas de animalitos, en peligro de extinción

Con la celebración urbi et orbi de la prohibición para el manejo de animales en los circos y ante la lectura del galimatías que es esa ley en el DF (parece advertir en su jungla de gerundios y diptongos, bullicio descarriado de signos de puntuación, sobre una probable persecución para quienes tienen mascotas), me preparo para mantener en la clandestinidad a mi John Fitzgerald Toy, que no entendería por qué debería acabar en una especie de comuna jipiteca para perros condenados a la libertad.

Y qué decir del pez y el hámster, a los que también tendré que esconder tanto como mi fe en los Reyes Magos y Santa, cuyos animales podrían ser requisados por los asambleístas que, sin duda, celebraron su logro echándose unos tacos de cabeza.

Lo único que está bien (además de que nuestros asambleístas, sobre todo los ecolocos regenteados por el Nini Verde, velen por los animalitos, pero nunca se les vio apoyando a los niños de la guardería ABC) es que esto abre la oportunidad de ver el Mundial sin que te linchen en tu chamba, o te linchen los puritanos que ven cortinas de humo en cada barrida con los tacos por delante. Yo iba a justificar mis faltas alegando que fui a defender a Pemex de las reformas peñistas, o a protestar por las injurias de Lula da Silva (claro que como dice mi secretario de Hacienda, en cualquier momento creceremos 5% y más allá; digo, si el Presidente afirma que hay 25% menos violencia en el país, todo es posible), mejor diré que voy a defender a mis hermanos los animales de los domadores circenses que, como van las cosas, para ganarse la vida van a terminar contratados para domesticar a gente como Bejarano que, en su locura, hasta al Peje se la hizo tox.

Estos asambleísta que se ponen con los animales peor que Dilma Rousseff ante la perspectiva de ser abucheada en la inauguración del Mundial como Miguel de la Madrid, por eso no acudirá, mejor nos deberían defender de los argentinos que se burlan de su selección diciendo que no ganan nada igual que México. Ya solo espero que los del Arca de Noé estén preparados para ser tratados cual polleros.

Por lo pronto tendré que hacer compras de pánico de galletas de animalitos para sobrevivir a los talibanes zoológicos que no piensan en los payasos, que harán lo que ni los elefantes querían hacer.  

jairo.calixto@milenio.com  

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