Política cero

Nada de eso fue un error

Ya no se sabe qué es más largo y sinuoso, el proceso de extradición del Chapo Guzmán (a pesar del sano esfuerzo de las autoridades mexicanas por dejárselo peladito y a la boca a los gringos, don Joaquín no quiere irse a una cárcel donde no sea fácil hacer un túnel, tener tele para ver Sabadazo y un baño donde se pueda desaparecer mágicamente), o encontrar la manera de que el INE pueda por una vez en su vida impedir que los partidos políticos filtren el padrón electoral (está bien que le venderían su alma al diablo por unos votos, pero no hay que exagerar).

De hecho, parece más sencillo que una vez nada más se apruebe el Sistema Nacional Anticorrupción (pero con otro nombre porque ese asusta a la real politik, quizá algo como Al que Transa se le Castra, nomás para normar criterio de que la gente se cansa de tanta pinchi transa, sobre todo con funcionarios de medio pelo con fortunas de miles de pesos), a que El Chapo Guzmán por fin se vaya de mojado, dejando acá un rastro de impunidad pero, eso sí, horas y horas de sana diversión jugando bote pateado y a las escondidillas.

De hecho parece que pasarán más de mil años, muchos más, para que El Chapo pueda emprender un día un regreso sin gloria a una Ciudad de México sin contingencias ambientales. Desprovista de mutantes y donde no haya sido impuesto el autoritarismo de los Imecas a fuerza de programas inicuos y al mismo tiempo inocuos como el Hoy No Circula. Acá podrían dejar de circular todos los autos particulares por orden federal y local, y aún así las partículas nocivas pero suspendidas mantendrían su nata sobre nuestras cabezas, inoculando su ponzoña en nuestras vías respiratorias.

Y de aquí a que se desembolsen los recursos necesarios para cambiar camiones, peseros, metrobuses y chimecos por medios de transporte provistos con lo último en tecnología, pues resultaría más fácil dejar de ver a ese bonito grupo de teiboleras en los actos de campaña del PRIcámbrico, o el derecho a dar nalgadas en los actos de las alianzas del PAN-PRD.

Ya de la inspección de la hasta hoy intocada industria con chimeneas, que vomita esmog, mejor ni hablamos. Todos esos humos negros son pura energía limpia.

Quizá en vez de estarnos peleando con Trump, deberíamos pedirle prestada una lana para arreglar estos estropicios ecológicos, al fin que si se gastó 43 mdd en su campaña de candidato del terror, seguro le sobra billete hasta para que nos financie el nuevo muro de los lamentos y las mentadas.

Pero dicen que nada de eso fue un horror.

jairo.calixto@milenio.com

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