Política cero

Es ella/él más que yo

Es lo que podría cantar la distinguida cantante Yuri en su campaña cada vez que tenga que debatir con sus oponentes ahora que suena para que el partido Encuentro Social, de rancio abolengo, está reclutando candidatos con cierto renombre y popularidad con el nada mezquino objetivo de sobrevivir a esta contienda electoral que es la de los chapulinzotes

Como va la cosa, es muy probable que veamos ahí al culto personal de La hora Pico, Sabadazo y Guerra de chistes tirándole netas a los votantes, avivando la malsana idea en el pueblo mexicano que los comicios en el país son lo que viene siendo un espectáculo circense de dudosa categoría donde el más digno y verosímil aspirante es, sin duda, Lagrimita.

Aunque hay que reconocer que por la naturaleza vivaracha y encantadora de la intérprete de “La maldita primavera”, ella en el caso de ganar en algún municipio de su tierra, Veracruz, podría calmar las ansias del crimen organizado, del cártel de lo pingüinos y los frutsis, que traen en jaque a 75% de las alcaldías de la patria (seguramente menos las de Michocán y Guerrero que ya están bajo control), según ha informado la Secretaría de Gobernación. Un dato que sin duda nos devuelve la fe en la humanidad y que nos hace preguntarnos ¿por qué no hay otros mirreyes como Alfredo Castillo para que ponga orden, honradez y ornato, como decía el monero Palomo en su tira El cuarto Reich?

“¿Son ellos más que yo?” es lo que debe preguntarse el licenciado Peña ahora que lo están señalando en The Wall Street Journal por una casa en un exclusivo club de golf en Ixtapa de la Sal. Ya chole. ¿Acaso no puede un político hacerse de su patrimonio sin que se le acuse de conflictos de interés?

Qué bueno que en Los Pinos ya le respondieron a ese pasquín. O sea, a ver si rectifican. Para la otra mejor hay que hacerse de departamentos de interés social en Chimalhuacán, junto al Guerrero Chimalli, para que no estén enchinchando.

Y es que rectificar es de sabios. Por eso mi góber de Chiapas inmediatamente reaccionó y en público ofreció disculpas a su colaborador por la muestra de cariño que le dio en su carita que se lava como Pimpón, con agüita y con jabón, misma que fuera mal interpretada por toda esa gentuza que quiso ver ahí un atentado contra los derechos humanos. Dirán que el acto se veía más arreglado que las peleas de Kahwagi, pero antes al contrario fue un acto auténticamente republicano, donde el dios huichol desciende del trono para reconocer sus excesos frente a un simple mortal.

¿Será ella más que yo?

jairo.calixto@milenio.com

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