Política cero

Sopa de 'twerking' para el alma

Desde mi nada humilde punto de vista, la llamada #LadyTakataka es una parábola en sí misma del México de nuestros huachirrecuerdos. Al desatarse en su espíritu celebratorio y luego salir indemne de un ácido baño de ridículo, simboliza a la patria que, a pesar de los pesares, sabe reír y cantar y también atacar el twerking perreado con un alevoso sentido del hedonismo proletario.

Para quien no la ubique por estar muy preocupado por la falta de cazamapaches para Delfina o debido a la depresión por no tener todavía su tarjeta rosa de Freddy del Mazo o a consecuencia de esta extraña idea de Juan Zepeda de repentinamente sentirse el Luis Miguel del Edomex o por estar imaginando cómo diantres le va hacer Chepina Vázquez Mota para quitarse la maldición de Jelipillo, esta señora encontró celebridad al encarnar en un video viral el conocido mito de la chica alborotada. Una mujer francamente desaforada que con una alegría superior practicaba frente a la cámara un meneo frenético de nalgas que habría hecho morir de envidia a Lyn May, sobre la cubierta de una trajinera en Xochimilco. En su éxtasis, la señora, a la que se podría encuadrar en el género MILF, perdió el equilibrio y cayó devorada por las aguas xochimilcas que no pueden ser más claras y potables. Y mientras rescataban al ritmo del takataka a #LadyTakataka en la trajinera llamada “Viva México” (no podía llamarse de otra manera), otras criaturas de su estirpe se mantenían moviendo con singular alegría el kilo de cadera que no es cadera. Ya cuando hubo emergido de las aguas, la indómita damisela, en vez de llorar su húmeda tragedia, mejor se puso a emprender el perreo justo donde lo había dejado. 

Una lección de enjundia y sentido de la vida. De superación personal y de espíritu guerrero que todos deberíamos de retomar. 

Más el licenciado Peña que, luego de anunciar que gracias a sus reformas estructurales la economía va viento en popa (algo que cualquier mexicano puede confirmar cada vez que tiene que llevar comida a casa), de pronto le mandan el quitarrisas de que la inflación está más desatada que la pinche calor. Terapia que también podría aplicar don Renato Sales después de declarar que la violencia en México está contenida, lo cual es una verdad absoluta que nadie podría cuestionar, menos aquellos que han muerto en matazones, asaltos, secuestros, robos y demás fenómenos de la inseguridad que todos tenemos, al menos en la cabeza, pero nunca en la realidad, que no puede ser más idílica. 

O sea, también están las declaraciones de Jelipillo Calderón, ilustre tuitero, que en una entrevista para MILENIO Laguna afirmó que lo que ocurrió en su sexenio de tan gratos recuerdos “no era guerra ni era de Calderón ni era contra el narco”. Por supuesto, en realidad fue bullying mal tratado.

Sopita de twerking takatanesco para el alma.

jairo.calixto@milenio.com

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