Política cero

"Hey Trump (tramp?) I love you so!"

Hermoso espectáculo el de la toma de posesión del siempre alegrito y aristocrático Donald Trump, debidamente acompañado por su familia muy normal —nada más les falta Largo—, sobre todo por las grandes masas que apoyaron su llegada a la Casa Blanca, aunque fuera en una especie de homenaje a los saqueos en Ecatepunk. Incluso fue bonito ver la alegría entre la masa, aunque en algunos no fuera tan notoria, pues venían pulcramente ataviados con su capucha blanca. Incluso hay quien dice que había un contingente de la Legión Holk, terror de la chavorruquiza y de la policía cibernética de la PGR, que no agarrarían un troll ni aunque les estuviera vendiendo bidones de gasolina pirata.

Muy linda la nueva primera dama, que venía de adornar su nuevo hogar con la estética animal print, la onda churrigueresca y cubierto de ornamentos en oro (pronto no sabremos si el presidente está en la White house o en Santa Prisca), debidamente vestida al estilo Jacky Kennedy, su fuente de inspiración, algo muy noble que esperemos no sea tristemente premonitorio.

El discurso plagiado a Bane, uno de los adversarios favoritos de Batman, fue conmovedor.

Así, todo indica que como presidente, Donald Trump hará la mejor imitación de Jack Nicholson como presidente excéntrico y esdrújulo en Mars Attacks!, de Tim Burton.

Fue hermoso que, luego de un civilizado cambio de estafeta con Barack Obama, lo primero que quiso hacer el admirable Donald fue despedir el Obamacare e imponer un programa de salud que a todas luces fue asesorado por Javidú Duarte y Fidel Herrera.

Mala onda que haya gente que no acepta la llegada de este semidiós güero que se ha puesto al servicio de
hillbillies, rednecks, nazis y demás fauna exquisita, entre la que también da cuenta lo más granado de la intelectualidad yanqui y el proletariado que cree que un magnate multimillonario remoerá las cadenas de esclavitud tradicional para que quienes nunca fueron nada, dueños del mundo un día serán.

Ahí tuvimos a Madonna, que cree que con Trump no se puede caer más bajo y otros agentes de la resistencia hollywoodense, entre las que se cuenta Scarlett Johansson que le recuerda a Donald que ella y muchas mujeres no votaron por él. Mujeres que llenaron las calles de Washington solo porque no confían ni toleran a un preciso misógino, machista, viejo cochino y catador de rusas con golden shower incluida a costillas de Putin, ese gran luchador por las causas feministas.

Han de creer que le va a dar a Los Porkys veracruzanos un hueso.

Parafraseando a Bowie, Hey, Trump (Tramp?) I love YouTube so!

jairo.calixto@milenio.com

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