Política cero

Donald 'Kong' ataca de nuevo

Aunque me hace extrañar a los Bush, Ronald Reagan y Richard Nixon, hay que reconocer que Donaldo Trump, en todo su esplendor de hijo de la chingada integral y de tiempo completo, todo lo que promete te lo firma y te lo cumple. No sabe procrastinar ni siquiera en defensa propia, debido quizá a su naturaleza ambiciosa y eternamente hambrienta de control freak al querer comerse al mundo aquí y ahora.

Donald Kong no se anda con jaladas, es un hombre de acción, un Rambo del political business. Por eso no me sorprendió que mientras el dream team mexicano, compuesto por Videgaray y Guajardo, volaban hacia Washington, él anunciaba la construcción del muro fronterizo con todo y fosa de cocodrilos, sala de tortura y detector láser de inmigrantes. De hecho es un milagro que el comienzo de las negociaciones del TLC no tuvieran sede en Guantánamo, en una sala de interrogatorios extremos.

Con razón el primer ministro Trudeau, con toda valentía, le dio esquinazo a México y decidió negociar en lo oscurito con Estados Unidos, no fuera a ser que para castigar a los canadienses les deportara a Justin Bieber. No se podía esperar más de un país donde se matan focas a palazos y que tiene ahí escondido a Napito Gómez Urrutia y, dicen las malas lenguas, también a Javidú Duarte disfrazado de oso grizzly.

Totalmente negado para el eufemismo, lo políticamente correcto y la diplomacia, el muchacho güero de la película gacha, Trump, está en todo, no deja pasar una, se revuelve ávido de notoriedad y de pelea. Pero eso no tendría por qué llevar al licenciado Peña a cancelar el encuentro bilateral. Digo, siempre se podría correr el riesgo de que una vez en la Casa Blanca lo puedan detener para llevarlo a la frontera y obligarlo a poner los primeros ladrillos del muro, pero el que no arriesga no gana. De cualquier forma no estaría mal que llevara consigo las escrituras del nada modesto avión presidencial, de la otra casa blanca, del Ángel de la Independencia por si hay que pagar algún rescate. O en caso de que la cantidad sea más elevada de lo esperado, habría que comenzar a financiar la muralla con las empresas fantasmas de nuestros ex gobernadores petochos y las 11 toneladas de medicamentos caducados y de dudosa procedencia que la Ssa encontró en Veracruz y que de seguro no son ninguna herencia ni de Duarte, el otro Duarte ni de Fidel Herrera, ese gran oncólogo aficionado. 

Bueno, con esos recursos la cosa esa tendría hasta su segundo piso.

Como quiera que sea, y para sentirse más seguro dado que no es tradición de los presidentes mexicanos subirse al ring, don Enrique podría llevar en calidad de compañero de misión a AMLO, ahora que le mostró públicamente su apoyo y anda muy sacalepunta, más que el Potrillo contra Luis Miguel.

El antitrumpismo hace muy extraños compañeros de viaje.

jairo.calixto@milenio.com
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