Política cero

El dinero no es la vida, es tan solo vanidad

Quién sabe si todo es producto de unainvestigación de rigor científico o algún tipo de exploración empírica pero,según la ONU, 40años de programas para combatir la pobreza casi no han servido para nada. Que el nivel de pobres noha variado en esta patria que huele a tragedia y sin embargo ríe demasiado.

Porsupuesto, la ONU,que suele estar ocupada en resolver casi nada, supone que todo es culpa de losgobiernos que solo han utilizado estos programas desde el oportunismo populistay asistencialista, que no han atacado a profundidad los orígenes del problema,es decir, la muy dispareja distribución de la riqueza. O sea, comoqueriendo decir que todo es culpa delcapitalismo salvaje y los políticos corruptos.

Nopuede ser. Más ahora que en esta presente administración lo que prepondera esla lucha por el desarrollo (ya nos advirtió Videgaray que pese a tener lospeores escalafones de prosperidad somos los mejor portaditos de la OCDE) y un humanismo deproporciones mayestáticas donde los pobres están en primera línea de lasprioridades. Claro, después de la venta de garaje de Pemex, la conversión de la CFE en tienda de lucecitasnavideñas y el cuidadoso cultivo agropecuario de la zoología preponderante.Reformas que en tiempo récord logró el licenciado Peña gracias a su preclaravisión de futuro que contagió a la oposición deslumbrada con su inatacablepatriotismo.

Porsupuesto, la pobreza jamás será utilizada por este gobierno para asuntoselectoreros. De ninguna manera habría apoyado el aumento al salario mínimohasta alcanzar en el escalafón a Romero Deschamps. Y mucho menos se recurriríaal concepto de pobreza extrema para comparar el estilo de vida de NapoleónGómez Urrutia con el de sus mineros agremiados que, sin duda, podrían irse a unexilio dorado en Canadá.

Tanbonita la exoneración de Napito quesolo puede compararse con la de otros próceres como Caro Quintero y Catémoc Gutiérrez, que nunca podría demostrar que la justicia enMéxico vale ídem.

Comosea, quizá la ONUen sus estudios con el Colmex no contemplaron que en estos 40 años de programascontra la pobreza, a lo mejor los beneficiarios los mal gastaron en tibiris yreguetones, fiestas de XV años y reventones en Caleta-Caletilla, sin saber queson un mito genial.

Y quizá hasta les guste ser pobres para salir con la señorita Laura, porqueel dinero no es la vida, es tan solo vanidad.

 

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto

 

jairo.calixto@milenio.com o www.twitter.com/jairocalixto