Política cero

“Se los dije, se los dije”

Y aunque parezca increíble, hay gente maliciosa que afirma que el gobierno jugó peor que el equipo del Piojo Herrera contra Guatemala. Que lo único que tenía que hacer era impedir que El Chapo Guzmán se les escapara como a Vicente Fox. Todo lo demás estaba de más, dicho sea con todo respeto para todo lo demás.

O sea, ni que sobre su insólita persona entambada en Amoloya se resguardara toda la credibilidad del régimen, sus promesas de estabilidad primermundista ni, sobre todo, las palabras del licenciado Peña: “Si El Chapo se fuga de nuevo sería imperdonable”.

Pues ya se fugó y no se ven caer cabezas como manzanas de un árbol en primavera; la vida sigue igual y las autoridades que prometieron que esto no se va a volver a repetir otra vez de nuevo, no se nos vaya a hacer vicio. Ya ven lo que pasó con Caro Quintero. Digo, aunque no estaría nada mal que todos los involucrados con algún grado de culpabilidad con este hecho tuvieran que ser castigados, por principio, con una peluqueada como la que le aplicaron a Memo Ochoa.

Por lo pronto, en cualquier momento nos avisan en qué línea del Metro podrían aprovechar las flamantes instalaciones que dejó el ya legendario pillastre.

Además, admitamos que el escape por un túnel kilométrico que daba directamente al baño de su celda (¿neta, en el Altiplano los malandrines tienen derecho a ducha caliente? ¿También tendría su jacuzzi? Ojalá, si no qué chiste) suena un poco disparatado. Aunque esa magnífica pieza de la ingeniería nacional es admirable (a prueba de detectores, cámaras y demás), parece solo funcional para que entren las motos de los repartidores de pizzas, pero no para emprender la graciosa huída.

Aunque hay que reconocer que al Chapo le quedó muy bien su túnel con forma de cortina de humo, lo más seguro es que dada su naturaleza dandi y su sentido del glamur, haya salido de Almoloya por la puerta negra, cuando amablemente le quitaron los tres candados, en un camionetón bravo con rumbo lógico: mover a México.

En lo que atrapan al capo, cosa que seguramente será muy pronto —antes de que escapen los tres Aburto— tomando en cuenta la eficiencia del Estado mexicano, habrá que aguantar al insoportable de Donald Trump, que a través de Twitter ya está echándonos en cara toda nuestra mexicana alegría con el clásico: “Se los dije, se los dije; yo le patearía el trasero al Chapo”.

Este nos va a estar chingue y chingue hasta que su peluquín termine por degradarse en el año mil ochomil. O cuando la selección nacional gane el Mundial. Lo que suceda primero.

 

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto