Política cero

"La dictadura perfecta" es un Apocalipsis zombie

Es muy conmovedor cómo el espíritu de la nueva banda TimbirIFE permanece en el corazón del Instituto Federal Electoral, a la manera sutil de un alien que quiere emerger presuroso y hambriento de las entrañas de la institución. Sobre todo cuando escuchas al presidente consejero afirmar que sería perjudicial la desaparición de poderes en Guerrero, de cara al proceso electoral de 2015. Sí, mejor que el góber precioso Ángel Heladio siga tocando el arpa mientras proliferan las narcofosas y que su procurador Iñaky Blanco se mantenga como el rey de la obviedad, a que no se puedan instalar las casillas y los mapaches no hagan su chamba.

Así, por la manera en que defienden la chamba de este héroe del estado de derecho cual si fuera la reencarnación de Benito Juárez, si colocáramos juntos a Navarrete, Lorenzo Córdova y Chiflano Aureoles (si sigue como va y llega a ser góber de Michoacán nos va a hacer extrañar a Fausto Vallejo, pues apenas, después de mil años, reconoció que el PRD es corresponsable del caso Joe The Killer Abarca) estaría muy perrón encontrar las diez diferencias o cuál es el más chucho de los tres.

Cómo estará la cosa que el único perredista que quiso promover la desaparición de poderes fue Barbosa, el señor de los pactos.

Pero no hay que ser sospechosistas; de seguro los abogados de oficio de don Ángel Heladio cayeron en la histeria por la compulsión oficialista que pesó sobre la tragedia bíblica de Ayotzinapa. Y es que era muy difícil no ponerse como YOLOxóchitl cuando el gobierno del estado y el edil de Kafkapulco, el lloroso Mr. Walton, se encargaron de diseminar, por ejemplo, la idea de que la marcha de los normalistas iba a ser peor que los huracanes que han despeinado Caleta-Caletilla.

Los que han reaccionado más lentos que la defensa de Chivas es el aparato judicial de Guerrero que, hasta no recibir el oficio del Senado sobre la derogación de poderes, se bajó de su hamaca, se puso el bolso que le regaló y aquel vestido que nunca estrenó lo estrenó hoy para rechazar que hay ingobernabilidad, que lo de Iguala es tan atípico como lo de Tlatlaya.

Digo, por lo menos el gobierno federal no ha dejado de prometer sus ponchipaquetes justicieros en cómodas mensualidades.

Luis Estrada está equivocado, La dictadura perfecta es en realidad un Apocalipsis zombie.

 

jairo.calixto@milenio.com

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