Política cero

“El diablo es muy persistente”

Es lo que afirma uno de los más célebres curas exorcistas del mundo con licencia del Vaticano para despejar los cuerpos de los poseídos, Jesús Hernández Sahagún, cuya innegable experiencia en la materia lo convierte en una autoridad en materia demonológica, sobre todo ahora que a través de El Mundo compartiera que a una pobre niña sometida a los rigores de Pazuzu, esta versión española del padre Karras reconoció que tuvo que aplicarle un triple exorcismo para liberarla del yugo satánico.

Y no es que no se supiera que el diablo es muy persistente (una rápida ojeada al periódico lo confirma de manera cotidiana a través de historias que deben alarmar al mismísimo Belcebú), pero siempre es bueno que alguien debidamente acreditado en menesteres del averno, nos lo recuerde por aquello del Alzheimer selectivo.

Sobre todo cuando queda claro de que la sociedad mexicana no se puede confiar como el Monterrey ante el América que, con todo y que en el marcador global iba perdiendo por tres goles, en el partido de vuelta se dedicó a defender el cero cero. A pesar del llamado patriótico a superar las tragedias nacionales tanto como los episodios naconales, es importante estar atentos ante cualquier arrebato demoniaco que pretenda, por ejemplo, el cumplimiento cabal de las reformas estructurales, el establecimiento de una licitación chida para que vuelvan a ganar los chinos, la debida conversión de Tierra Caliente en una sucursal de Disneylandia y el triunfal encaminamiento de México rumbo al primer mundo. Claro, siempre y cuando se mantengan los sacrosantos principios del libre mercado y la globalización, y no se caiga nunca en el vicio infernal del comunico primitivo. Más ahora que Thomas Pinketty, autor del libro de moda, El Capital en el siglo XXI, llama al gobierno mexicano a abogar por una mejor repartición de la riqueza aplicándole más impuestos a la riqueza. Digo, si todavía están penando por la reforma fiscal, imagínense cómo se pondría la plutocracia si les dan otro pellizco a sus dividendos, no se vale.

Incluso el neomarxista vino a hablar a la FIL de Guadalajara sobre la necesidad de reforzar la transparencia. Por andar en la lucha de clases para chuchos remisos, parece que Pinketty no vio el speech de Eugenio Derbez en el Teletón donde por algún extraña y maligna razón relacionada con alguna posesión satánica, muchos trollearon a la primera dama como si fuera Martita Sahagún.

El demonio es persistente pero además le gusta su trabajo.

 

jairo.calixto@milenio.com

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