Política cero

¿Cuál desconfianza?

Siempre es atractiva la idea de recuperar la confianza, sobre todo cuando esta mengua, que no es el caso de México, donde lo que sobra es el espíritu positivo estilo Piojo Herrera. Pero nunca estaría de más que el licenciado Peña se lo haya comentado al Financial Times, para que se sepa de los denodados esfuerzos por reinstalar las vías de rumbo y certidumbre para los mexicanos. Se agradece, pues, pero es innecesario tomando en cuenta que a pesar de los agoreros del desastre, jamás se ha perdido la confianza. No importa que el FMI avise que la recuperación económica mundial sea lenta, frágil y asimétrica. Algo que podría explicar el precio del kilo de huevo ahora que prácticamente se tasa en dólares.

Hay fe aunque las elecciones en Guerrero estén en vilo mientras el INE deja sus escaramuzas con el Partido Verde para confrontarse con los padres de los 43 de Ayotzinapa y Navarrete Navarretín exige seguridad para los candidatos, “aunque sea para gobernador”, porque seguramente en los municipios la idílica y sencilla del campo en aquellas tierras calientes nunca será alterada por algún acto de violencia o intolerancia.

Pero como siempre vale más prevenir que lamentar, puede ser que a las zonas de conflicto pidan el apoyo de los cascos azules que han sido debidamente reforzados con elementos nacionales.

Bueno, para que vean los derrotistas de costumbre que las cosas no están tan mal, hasta en Morena piden que no se cancelen las elecciones guerrerense. Es de conocimiento público que, sin falsa modestia, pase lo que pase será una bonita manifestación democrática como de pachangón de película de Pedro Infante. 

En ese sentido cundirá más que nunca la tranquilidad, luego del anuncio oficial de un próximo Zar para buscar a los desaparecidos, para que no digan en la ONU que el gobierno no tiene interés en el tema. Una figura fundamental que con la “verdad histórica” en la mano confirmará que, como lo han informado las autoridades, en México la desaparición forzada es un mito genial.

En efecto, hay hombres de poca fe como el doctor Mancera que, por ejemplo, no se quiere afiliar al PRD. Algo sin duda justificable, sobre todo si tomamos en cuenta que en ese partido han pasado del reclutamiento a la desbandada. Además, si de todas maneras palomea aspirantes, para qué comprometerse.

PD.

Gran abrazo a Carmen Aristegui, voz necesarísima, con la esperanza de que, como ha ocurrido en otros momentos difíciles, los conflictos con MVS se resuelvan.

 

jairo.calixto@milenio.com

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