Política cero

Me deprimo como 'Patricia'

Me gustó que, inspirados en el espíritu de las celebraciones jalogüinescas, los aparatos mediáticos y de comunicación institucionales generaran un ambiente de miedito ante el advenimiento del huracán Patricia. Sobre todo cuando desde Los Pinos y hasta el último de los locutores de AM, repetían con delectación patriótica que se trataba del más monstruoso, peligroso y temible fenómeno meteorológico que se hubiera visto nunca jamás sobre la faz de la tierra.

Y luego de repasar por sus nombres a todos aquellos huracanes de mucha menor escala que habían arrasado todo a su paso, pronosticaban épicos desastres que harían ver la destrucción de Pompeya por el Vesubio, el terremoto de Managua, la explosión de Chernóbil y la derrota de las Torres Gemelas como desastres de medio pelo.

Era muy impresionante cómo con gran sincronización se replicaba la idea bien templada por el licenciado Peña de que el verdadero nivel de Patricia no sería 5, como decían los especialistas, sino 6 o 7. Algo que alimentó la imaginación de los mexicanos que comenzaron a pensar en esta historia no como una simple experiencia con los poderes de la naturaleza, sino una batalla épica contra la Godzilla de los vientos huracanados.

Por supuesto, aparecieron las voces discordantes que en vez de valorar este ambiente cuajado de agitados ánimos anclados a la prevención, trataban de explorar la posibilidad de un compló gubernamental y concordancia con los gringos para generar una gran cortina de agua: primero para tapar la anulación de las elecciones en Colima contra el PRI (curioso que una grabación haya tumbado al próximo gobernator y cientos de tarjetas Monex y Soriana no sirvieron para maldita la cosa); el nuevo amparo que ha ganado El Chapo para que en el muy remoto caso de que lo vuelvan a apañar, no me lo pueden extraditar ni a Disneylandia; o que Iztapalapa, a pesar de lo que digan el doc Mancera que todo es cuestión de percepción, ya parece Mataulipas.

Patricia, a pesar de la insistencia en compararlas cual si fueran teiboleras en un tubo, no logró el poder destructivo de Katrina.

Para esto hay muchas explicaciones científicas, pero todo parece indicar que Patricia se deprimió no solo para hacer quedar mal a quienes tanto la ensalzaron, sino para llevarle la contraria a Ninel Conde, especialista en tsurimis.


jairo.calixto@milenio.com
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