Política cero

Todo es culpa del trasero de Kardashian

Desde tiempos inmemoriales, su majestad la nalga ha sido objeto de deseo y por lo tanto de distracción. Ante la presencia de unos glúteos poderosos se pueden romper todas las leyes, incluso las de la oferta y la demanda, no se diga las de la gravedad.

¿Cuántos excesos se habrán cometido en México por este tremendo distractor? El 68 se puede explicar por la presencia de Irma Serrano, La Tigresa, en la vida nacional y los 70 tan echeverristas por las cortinas de humo generadas por el cine de cabareteras encabezados por Lyn May, cuyas rotundas dimensiones están de nuevo de moda: Nicki Minaj, Iggy Azalea, Jennifer López y la propia Kardashian reivindican una estética de grupa que el propio Mario Vargas Llosa, a quien no podemos acusar ni de liberal ni de libertino, rinde homenaje en El Elogio de la madrastra.

Esta bonita tradición se había extraviado bajo el imperio bizantino del look andrógino y anoréxico que tomó al mundo durante décadas de oscurantismo.

Por eso es comprensible que desde la aparición del trasero de doña Kim (reina del reality show y del arte de mover el bote) en una revista, todo el mundo ande sustraído y distraído, incluyendo los actores sociales y políticos.

Sin duda es por culpa de Kardashian y sus ritos de la Ley del Tordo por lo que en Kafkapulco apenas se llegó a 50% de ocupación y en Guerrero no se han acabado de dar cuenta de que el estado ya es de nuevo un estadazo donde otra ley, la de Herodes, ha sido derrocada por la verdad y la justicia.

Igual que en ese pequeño lío en CU que tanto han inflado histéricos que ya quieren la renuncia de hasta el jefe de intendencia. No estaría mal que los altos funcionarios dejen sus puestos nada más por ver la cara que ponen sus detractores, a ver qué hacen sin la intrínseca y luminosa inteligencia de quienes administran la patria que se preparara para ingresar al primer mundo.

Y quizá por estar con un ojo al gato y otro a exuberancias y voluptuosidades, el ingeniero Cárdenas le sugiere a Navarrete su declinación. Si ya pidió disculpas por lo de Abarca, ¿qué más quieren?

Seguramente arrobados por las peligrosísimas curvas de la Kardashian cundió la exageración.

En lo particular me admira y me emociona que se realice un despliegue policial en el campus para investigar un celular robado. Imagine lo que se hará por el robo de un auto. Eso devuelve la fe en la humanidad.

Todo es culpa de las pompotas de la Kardashian.

jairo.calixto@milenio.com

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