Política cero

Todo es culpa de "La Tucita"

Un gran gesto el del licenciado Peña Nieto de no acudir a San Lázaro personalmente a ofrecer el segundo Informe de gobierno, sobre todo para que, tomando en cuenta la estruendosa recepción que tendría por parte de los suyos y de una oposición a la que su doctor siquiatra no le quiere regresar ni la depresión ni la rebeldía, los resentidos sociales no fueran a decir que los tienen todos amaestrados. Digo, está bien que el Pacto por México sigue y la patria vive, pero tampoco hay que caer en la tentación de la arrogancia.

Algo, sin duda, difícil de conseguir tomando en cuenta la cantidad de elogios, panegíricos y besamanos que el Preciso de por sí ya ha recibido de los gobernadores que frente a él se comportan cual fanáticas de Justin Bieber. Digo, no está mal, pero un poco de contención, señores. No es cosa de ponerse como Napito Gómez Urrutia, que ya se siente la Bikina nada más por haber humillado una vez más a la justicia mexicana que está más calderónica que nunca. O como Catémoc Gutiérrez, que para celebrar su exoneración mandó a sus Topo Gigios a linchar a quienes se manifestaron en su contra en el IEDF. Y era lógico, la santidad no se cuestiona.

Reitero, qué bueno que EPN no fue al Congreso, porque aquello hubiera sido de uniforme unanimidad cual concierto de Luis Miguel en el Auditorio: podrá cantar las mismas canciones pero el público se le sigue rindiendo.

Lo mejor del Informe y sus protocolos es que ya se comenzó a propagar el triunfalismo lopezportillista que tiene el nivel de contagio de ébola (ahí tenemos al inenarrable Gamboa Patrón afirmando que con las reformas ya la hicimos gacha, gracias a que el Presidente trabajó para dignificar México), esto nos hace albergar la esperanza de que en un futuro volveremos a esas grandes superproducciones faraónicas donde el Preciso se troca en Tlatoani cuajado de preponderancias.

A pesar de lo que digan las encuestas que no saben valorar, el Ejecutivo va en caballo de hacienda. Tan así que utilizó la iniciativa preferente para empujar la Ley General para la Protección de Niñas, Niños y Adolescentes. Y aunque no lo dice específicamente seguro ahora sí atenderá a los padres de la Guardería ABC, irá sobre Molinar Horcasitas, Bours y le reclamará a Jelipillo su meliflua acción en el caso.

Por fortuna, acá lo que rifa es la lógica de La Tucita, que en paz descanse: “Si ya saben cómo soy, para qué me dejan sola”.

 

jairo.calixto@milenio.com

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