Política cero

Todo es culpa de la "Bruja del 71"

Los que tiran la toalla son cobardes”: frase que debería estar escrita con oro macizo sobre el árido mármol de San Lázaro, y que dicha por el Tuca Ferretti (al que nomás por eso le debieron dar la titularidad del Consejo Mundial de Boxeo en vez de al hijo de Sulaimán, aunque se contradijera la muy mexicana tradición sindical de los orgullos del nepotismo) toma dimensiones epopéyicas. Sobre todo en estos tiempos en que parece requerirse de prudencia. Ahí está el caso de la siempre admirada actriz Rebeca Jones, quien en vez de ponerse como Lady de Polanco o El Nini Verde cuando la agarró el alcoholímetro, de inmediato se puso a disposición de las autoridades y, sin charolear, se dejó llevar al Torito para recibir su merecido.

Algo como lo que sucede en Veracruz, donde hacen su nido las palmeras borrachas de seguridad y desaparece o es asesinado un periodista más.

Pero ya vimos con el caso del periodista Gregorio Jiménez que todo esto es pura propaganda de sospechosistas ociosos y de resentidos sociales.

Y en buena hora lo supimos porque muchos  estábamos ciertamente preocupados por el crimen organizado que nomás anda pensando en cómo te desorganiza la existencia ejerciendo su feraz derecho a la impunidad, o por los aparatos de justicia que en cualquier momento puede ponerse bigbrotherescos (o luego se hacen bolas confundiendo templarios con comunitarios, por eso propongo que los buenos se dejen el look de Papá Pitufo, el de Peyo, claro, para ubicarlos), entiendo que vivía en el error.

Antes de que alguna de mis irritantes rutinas (sacar al perro, respirar, abrir y cerrar puertas, el olor de las guayabas) me transforme en energúmeno, como la vecina de Goyo, que con 20 mil pesos lo mandó matar al estilo zeta —pues quién será, ¿una de las Poquianchis?—, mejor me congratulo con ellos legalizándolos como autodefensas.

Y si me dicen esos vecinos, que piensan como Peña Nieto que el Piojo Herrera y el Tri va a traer la copa a México, también lo creeré (bueno, el Preciso debe suponer que nada puede ser más complicado que lograr sus reformas). Incluso si ellos también están con Hugo Sánchez cuando afirma que Carlos Vela es el Messi mexicano (Messi güey con la selección, supongo), diré que junto a él, Pelé y Maradona palidecen.

Ya frente a esas cosas del diablo, mejor tirar la toalla aunque se enoje el Tuca. Sabemos que el verdadero peligro está en la vecindad, con la Bruja del 71.

jairo.calixto@milenio.com

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