Política cero

Qué cosa sucede con el "atorón" (legislativo)

En la sala de espera de un hospital del Issste, que es como el sueño de Torquemada en materia de un sistema de tortura industrial (al pasar la noche en esas butacas no se sabe quién requiere más estar en terapia intensiva, si el enfermo o el familiar que hace guardia en el López Mateos), leo el periódico y pienso que es tiempo de teleofertones post-Semana Santa, tan así que hasta hubo 2x1 en materia de canonizaciones. El Papa decidió salomónicamente no dejar a Juan Pablo ll solo en el homenaje para que lo compartiera con Juan XXIII, a pesar de los berrinches de legionarios y  fans del padrote Maciel. Pero bueno, con toda esa información que se supo que el Vaticano disponía desde los años 40 sobre este adicto a la estimulación temprana, digan que no me lo mandaron al limbo con todo y cobertura mediática donde parecía que el Señor iba a bajar de los cielos a tomarse un selfie.

Como sea, y con la espalda hecha pomada, veo que Gamboa Patrón hace el enésimo llamado a los opositores a que cumplan los acuerdos en lo que a la reforma política se refiere. Digo, qué mal se ve el líder del PRI en el Senado ahí rogándole al PRD, más aún después de que los tricolores hicieron berrinchito levantándose de la sesión con un histrionismo que ni Niurka hubiera emprendido ni ahora que se peleó con Ninel Conde. En vez de andar ahí de arrastrados, viendo cómo el líder perredista, el señor Barbosa, los quiere obligar a hacer unas adendas a la reforma para que aquello no parezca un homenaje a Luis Echeverría.

Ya que según el senador  Penchyna “…el PRI del mayoriteo quedó en el pasado”, entonces ya era para que Gamboa hubiera pedido una asesoría a Catémoc Gutiérrez para impedir que le siguieran aplicando el tratamiento Paquita La del Barrio. Muchos están ahí exigiendo el fin de los atorones legislativos, pero, tomando en cuenta de que ahí, en ese Templo de la perdición, se cocinan demasiados intereses, demasiados capitales, demasiadas zonas de confort en juego, mejor que haya atorones y no fast tracks donde a la banda siempre le ponen el letrero de Nos Reservamos el Derecho de Admisión.

Quizá haya que mandar a nuestros diputéibols y senadores a pasar unas noches en esas salas de espera de un hospital del  ISSSTE, para sepan qué cosa sucede, con el atorón.

jairo.calixto@milenio.com

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