Política cero

Una cooperacha para Navarrete Prida

Con eso de que en Michoacán todos están unidos contra Los caballeros templarios y de que entre el Ejército, federales, el licenciado Castillo y grupos de autodefensa son amigos, amigos, amigos de verdad, parece que hay más emoción fuerte entre los panistas que podrán agarrarse a moquetazos pero que nunca se harán daño. Cómo estará el asunto que a los priistas ya no les importa ni el triste destino del Gollum de Morelia ni el apañamiento de las leyes secundarias (parece que antes de salirse del Pacto por México, Los Chuchos dejaron un poder firmado para que Peña Nieto haga lo que esté en su potestad), sino que a uno de sus grandes próceres, Navarrete Prida, heroico secretario del Trabajo del que nadie se acordaba, unos canallas rateros le hayan arrebatado su reloj de tablajero. No puede ser, más aún cuando se trata de un hijo pródigo de Atlacomulco.

Así, ya las únicas autodefensas que salen en las noticias son las de los Halcones Marinos de Seattle que, gracias a sus capacidades para bloquear e interceptar, llegaron al Supertazón. Es interesante que en estos tiempos en que Obama afirma que la mota es menos peligrosa que el alcohol y que la verde está pasando paulatinamente a la legalidad, el encuentro se lleve a cabo en Nueva York, donde ha sido aprobada para usos terapéuticos, entre dos equipos que vienen de dos estados, Washington y Colorado, que contemplan el uso recreativo de la mística yerbosa.

Será el Super Bowl más pacheco de la historia.

Por eso resultaba raro que John Kerry, secretario de Estado yanqui, estuviera tan preocupado por Michoacán, cuando en cualquier momento la Gran Disneylandia pronto será una gran comuna hippie donde todos sacarán para andar iguales.

Como sea, mientras en Michoacán la vida ha vuelto a ser prácticamente idílica (uno de los líderes aseguró que gracias a la milicia, ya puede salir por las noches sin miedo a que lo venadeen), como si los chicos de La Tuta se hubieran hecho ojo de hormiga para ya nunca más volver, en el PAN las luchas intestinas le dan un poco de encanto a un partido del que la mayoría del tiempo no se sabe si vive o muere. Aunque la batalla entre Madero y Cordero parece tan divertido como un Pumas contra Atlas, o seguir el vía crucis de cumplir las nuevas disposiciones de Hacienda y el SAT que parecen diseñadas por Los Zetas. Estamos haciendo una cooperacha para comprarle a Navarrete Prida otro reloj de 300 mil pesos, ¿quién le entra?

jairo.calixto@milenio.com

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