Política cero

Estado chico, infierno grande

En México no todo son malas noticias, como quisieran aquellos que ven en la derrota de los héroes el triunfo de su mezquindad. No todo son los linchamientos en Puebla, ese estado benefactor de los desprotegidos cuyo góber prácticamente se ha promovido casi tan poco como don Aurelio Nuño, ni matazones en Iztapalapa, que serán atendidas por el doctor Mancera con tecnología de Regreso al futuro, pura gadgetería fina en forma de cámaras que siempre vigilan y robocops al por mayor para demostrar que no hay mafias en el DF, ni que el Mataperros de la colonia Condesa anda suelto con su estricnina sin que el melifluo brazo de la ley tome cartas en el asunto, sobre todo si pensamos que el gandalla podría pasar de los cuadrúpedos a los humanos.

En México, para molestia de los extraviados en el desdén ideológico y la fe en el apocalipsis, también hay buenas noticias que nos devuelven la fe en las instituciones. En primerísimo lugar, es una tranquilidad que a pesar de las investigaciones de la Secretaría de Gobernación sobre supuesta enajenación de menores por parte de Laura Bozzo (eso es imposible en un programa tan culto y artístico), la autodenominada "Desgraciada" ya tiene contrato hasta que se apague el sol o Chabelo no cargue los peregrinos, lo que suceda primero.

En segundísimo lugar, nos llegan buenas nuevas sobre las pesquisas de las autoridades para atrapar al malvado Chapo, dios huichol de las cortinas de humo, en el sentido de que fueron gracias a un mono de nombre Botas (homenaje obvio al compañero de Dora la Exploradora), mascota consentida de las hijas del capo de capos.

En tercerísimo nivel está la lucha por el apagón analógico, pero paradójico, entre quienes ya quieren bajar el switch, como dictan aquellos que luchan por la postergación para apoyar a los pobres desprotegidos, que se quedarán sin su dosis necesarísima de televisión de alta calidad, que encabeza la señorita Laura. Estos son héroes y no jaladas.

Casi tanto como los del tribunal que, contra todos los pronósticos, le dieron levantón a las elecciones en Colima, arrebatándole el triunfo al PRI. Habrá quien diga que fue un arreglo en lo oscurito con el PAN para que no se pongan rejegos ni muy opositores.

No creo. Los panistas saben muy bien que estado chico, infierno grande.

jairo.calixto@milenio.com
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