Política cero

Que el parto no te la parta

Tan raro como el supuesto acoso sexual que sufre el Chapo Guzmán en la cárcel, donde algún perverso le hace tocamientos indebidos según su abogada (algo que no se ve ni en las narcoseries, que no se dan esas licencias proféticas), son estos anuncios que ha hecho el dotor Meade en un tono extrañamente optimista justo en el Blue Monday, el lunes más triste del año. A lo mejor es de los míos y, después de un fin de semana deportivamente perfecto (ganan los Pumas y los Steelers; pierde el América y los Cowboys de Dallas), el secretario de Hacienda nos dejó saber que ante la llegada de Donald Trump al poder —según su nada humilde opinión— no habría un desastre financiero, sino que, al contrario, el peso se revaluaría frene al dólar.

Eso sí, luego de reforzar la idea de que las reformas estructurales son lo mejor que le ha pasado a México desde el regreso de Videgaray al gabinete, con su aplomo de canciller de verdad, avisó que el verdadero problema es la “incertidumbre”, pero que pronto se disiparán las dudas. Todo indica que las señales que manda don Donald de franco rechazo contra México por haber engañado al Tío Sam todos estos años, cual lanchero a unas springbrakeras en estado inconveniente, no le son suficientemente claras al secretario de que la cosa va a estar del nabo. Peor aún cuando un viejo lobo del salinismo en el tejado, Serra Puche, afirma que la incertidumbre tardará mucho en disiparse.

Afortunadamente, si las cosas se ponen más bravas todavía, producto de condiciones sin duda exógenas, don Meade ya tiene listo el próximo gasolinazo en febrero para que no extrañemos como antes su ausencia. Aquí entre nos, eso sí me saca de onda porque, según afirmó el licenciado Peña, el gasolinazo es como un parto, y cualquier obstetra recomienda que lo más sano es que entre parto y parto, para que no te la partan, haya cuando menos un año y medio de distancia.

Pero como la patria es primero, no va a quedar más remedio que aguantar vara. Es por eso que acciones generosas como la del líder del Senado, Pablo Escudero, perteneciente a la bancada de los ninis verdes, sorprende entre los senadores que no aflojan ni en defensa propia, pues donó 140 mil pesotes al Instituto Nacional de Cancerología. De veras que cuando los ecolocos dan, dan a manos llenas. Con esa lana se podrán dar unas cinco sesiones de quimioterapia, a menos que sean como las que se aplicaban en el Veracruz de Javidú Duarte donde, para ahorrar costos y dejar bien cebado el cochinito del Porky, en vez de químicos se les ponía a los niños enfermos agua destilada.

Ya con eso Duarte supera de lejos a Moreira, aunque se demostraran los dichos del jefe Zeta que afirma que el Profe recibía jugosos sobornos de su organización.

Eso debe doler casi tanto como un parto sin anestesia epidural.

jairo.calixto@milenio.com

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