Política cero

Una chaparrita con Bubulubu

A ciencia cierta no se sabe quién está más muino, si el Tuca Ferreti, que tiene más expulsiones que los dos pikolines juntos, (es que cuando me lo hacen enojar se pone peor que el candidato del PAN a la gubernatura de Guerrero, Jorge Camacho, que en un acto sin duda para Ripley obsequió a las mujeres en pleno 8 de marzo reproducciones de fetos de 12 semanas para luchar contra la interrupción legal del embarazo, algo que hasta hizo dudar de sus convicciones a Medina Mora), o Miguel Ángel Mancera, al que acusan de haber exterminado 800 árboles para una buena obra.

Bueno, aquí habría que matizar. Aunque ya anunció el Gobierno del DF que se van a volver a plantar los árboles caídos (ni falta que hacen, pues acá somos tan mutantes que las contingencias y los imecas nos hacen lo que el espíritu de las leyes al góber Padrés); lo que llamó la atención es que en vez de aprovechar la cortina de humo de La Tuta y El Z42, cualquiera diría que se esperó a que se disipara la niebla para andar de talamonster. Ahora, como si no tuviera suficientes problemas, acusarán a Mancera de ecocida y demás mamarrachadas cuando en entrevista los árboles estaban agradecidos por ser sacrificados para una buena obra. Ya nada más falta que me lo señalen como un especulador acuífero de los que van aparecer de manera emergente ahora que el “preciado líquido”, como le llaman los cursis, reciba su debida inclusión en las reformas estructurales y sea puesto al servicio de las leyes de la oferta y la demanda.

A ver si la OPEP de la H2O no la pone por debajo del precio del crudo.

Guardando las distancias, es como lo que le pasa al Partido Verde. Es tal la inquina en su contra, que no solo le aumentaron la multa por los cineminutos que le alegraban la vida a los espectadores, sino que ahora son señalados por comprar mandiles con el presupuesto para temas de equidad de género.

Lo que no saben sus críticos es que esos mandiles eran para El Nini Verde, Arturo Escobar, y demás machines para demostrar que son muy modernos y que están comprometidos con la causa feminista. Parece que el próximo año se van a dejar la barba como Conchita Wurst.

Aunque pensándolo bien, el que debe hacer más berrinches es el gobierno con la ONU, que insiste, quién sabe con qué consigna, en que en México hay tortura generalizada.

Y lo hicieron sin tomar en cuenta que ya se cambió el Tehuacán con chile piquín por la Chaparrita con Bubulubu. Y cuando te interrogan lo hacen con tono de Mirrey.

No estigmaticen, we.

 

jairo.calixto@milenio.com

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