Política cero

Los calcetines no asesinan

Este país está cambiando para bien. En otros tiempos más oscuros, si a alguien se le hubiera ocurrido preocuparse por los calcetines del presidente, cualquier otro le hubiera dicho que se comprara una vida. Ya me imagino que alguien se hubiera atrevido a poner en duda la naturaleza cívica de las patillas de cochero de López Portillo; o puesto en capilla el sentido de la moda de Echeverría y sus guayaberas; o castigado a Miguel de la Madrid por andar con apretados suéteres de cuello Mao; o señalado a Carlitos Salinas por sus pantalones de cachetear perros. N'ombre, se hubieran puesto como necaxistas.

En cambio ahora, el tema de los calcetines del licenciado Peña se transformó en trending topic en Twitter. Y las discusiones, básicamente bizantinas, rebasaron cualquier otro tema de la agenda nacional, incluyendo a temas sin mayor importancia como la El Chapo
, los túneles de El Chapo o la violencia contra periodistas que, además, bien lo ha dicho Duarte, es un mito tan genial como la pobreza. Por eso, para evitar la polarización, el señor de Los Pinos se tomó la molestia de darnos rumbo y certidumbre al recurrir al subir una imagen de las calcetines y demostrar, apegado a derecho, que como en las políticas macroeconómicas y en las reformas estructurales, no hubo yerro ni desviación ni populismo en esa materia. Que las dichosas calcetines blancas se portaron con dignidad de estadista y total espíritu republicano.

Una actitud mesurada y reflexiva, que deberían imitar otros personajes de la vida nacional a los que, tristemente, parece que les hace falta su chofitol. Ahí tenemos a don Agustín Carstens, que después de anunciar que siempre vendrán tiempos peores, aseguró que el Banco de México hará todo lo posible por defender al peso como un perro. Una promesa que no trae buenos augurios.

Igual que el Chucho mayor del chuchinero, Jesús Ortega, que aseguró que su bonito grupo de choque no se alejará del PRD, sino que estará muy presente en los procesos transformadores que vendrán a refrescar a tan moderno partido, sobre todo en lo que se refiere a la renovación de sus insignes liderazgos. (Bueno, si es que sobreviven al duelo de cavernicolitas, Acosta Naranjo y Zambrano.) Se sabe que los nostálgicos de los discursos de Fidel Velázquez tuvieron orgasmos tumultuarios.

Mejor aparecer en el Ashley Madison gate, donde se revelaron los nombres de los infieles seriales que han usado sus servicios, a dar estos espectáculos lamentables.

Los calcetines no asesinan, son un detalle de distinción.

jairo.calixto@milenio.com
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