Política cero

El bueno, el malo y Clint Eastwood

A mí me gusta el pimpiriripimpim de la Universidad, pero sobre todo me gusta cuando altos funcionarios, celebridades y políticos dicen grandes frases, como el edil de Ciudad Juárez, que al explicar los feminicidios tristemente célebres en su entidad, supera con mucho a la verdad histórica de Murillo Karam sobre Ayotzinapa; la explicaciones dilectísimas del ex comisionado para Michoacán sobre las maravillas logradas en esa geografía ignota y, por supuesto, las sesudas aseveraciones del tribunal para señalar que las tarjetas Monex pertenecen al territorio de las fantasías animadas de ayer y hoy.

Bueno, qué les digo, superó hasta el ex presichente Fox que espetó, con el estilo pícaro que acostumbra, que “Peña está en jaque”, debido a estos seis meses de “tranquiza” por los 43 de Ayotzinapa y la caída del precio del petróleo. Él espera que no sea “jaque mate”, pero que salir de ese atolladero va estar “cañón”. Y más vale que así sea porque el esposo de Martita ya no tiene otro aliado que lo proteja y mime: en el PAN lo quieren castrar, El Peje espera su oportunidad para mandarlo a las Islas Marías y hasta Chepina Vázquez Mota le quiere regresar las cuchilladas traperas.

Y es que don Enrique Serrano Escobar afirmó sin temor a equivocarse que los feminicidios famosos de la entidad, lo que el vulgo nacional e internacional conocen como Las muertas de Juárez, en realidad no existieron tal y como nos lo han contado, que todo es una “leyenda negra” forjada por intereses oscuros que nada más quieren desprestigiar a tan idílico territorio. Lo mejor es cuando trata de explicar en algo tímidamente parecido al español, que en realidad lo que ocurrió no se le puede llamar feminicidio, pues muchos de los casos ni a eso llegaron, que se trataron de otras cosas diferentes, crímenes de otra índole. Incluso nos hizo saber que la mayoría de los casos ya fue resuelta, que no hay de qué preocuparse.

Que fue más o menos lo que se le intentó decir de manera oficial a la ONU y a los eurodiputados que anduvieron husmeando por acá.

Estas cosas me recuerdan a lo que recién declaró Clint Eastwood: “Hay culturas que necesitan de un dictador para que el sistema funcione”.

No todos saben valorar lo que es la verdadera democracia.

jairo.calixto@milenio.com

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