Política cero

Un bolillo pa’l susto

Joven y previsor, el secretario de Educación Pública y consentido de su profesor, anda siempre con unas órdenes de aprehensión en la mano para lo que se ofrezca. Claro, don Aurelio Nuño pensaba que, además de salir en la tele dando encendidos discursos en contra de aquellos que no saben valorar las reformas estructurales, solo tendría que lidiar con maestros disidentes que atentan contra el sacrosanto apostolado educativo y esas ondas de la excelencia académica.

Curioso que la gente desconfíe de quienes más dieces sacaron e hicieron más maestrías y doctorados en Harvard, MIT, Cambridge y Oxford, quesque porque son de los que más han atracado a la patria.

Sin embargo, el asunto no es tan fácil (en México hasta lo más fácil es harto intrincado y difícil), pues ahora a la ecuación hay que agregarle un nuevo elemento: el crimen organizado, que como no tiene nada que hacer (aparentemente ya se cansaron de forjar narcofosas y que la autoridad no les haga caso), está cobrando derecho de piso en las escuelas de la hermana república de Kafkapulco.

Así, maestros y funcionarios son amenazados para que aflojen la mitad de la quincena y el aguinaldo, mientras el gobierno solo reacciona con el tradicional rondín de federales.

Digo, estos trabajadores del magisterio son los que se han disciplinado, los que no quieren terminar en Almoloya, han hecho los exámenes y no andan ahí de revoltosos, así que tendrían derecho a una protección más allá del código calderónico con García Luna Production incluida.

O sea que los tienen más abandonados que los 43 estudiantes de Ayotzinapa pues, según la CNDH, la PGR dejó de buscarlos desde febrero. Bueno, hay que comprender que estaban endiosados con la verdad histriónica de Murillo Karam. Y por supuesto, ahora mismo no va a replantear la búsqueda porque se los señala con supuestos nexos con los cárteles guerrerenses, que son como el chinkunguña pero con armas de grueso calibre. Así es la cosa: lo que busca la autoridad son víctimas con una biografía perfecta e impoluta, si no, qué chiste.  

Como quiera que sea, hay que pensar que estos maestros acosados por ardillos, rojillos, rojos y guerreros no son tan insensibles como los aficionados del Cruz Azul, que ya ni sienten nada después de cada fracaso; de hecho se podrían comer una hamburguesa de McDonald´s con todo y rata y no experimentarían ni ascos.

Aunque sea a estos mentores los deberían dejar un fin de semana en la Casa Blanca o en la de Malinalco, en vez de darles un bolillo pa’l susto.

 

jairo.calixto@milenio.com

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