Política cero

Tienes mucho que aprender del PRI, amor

Mala idea del PRI de anunciar con bombo y platillo que van abrirle la oxidadas puertas del partido a los candidatos independientes como si esa fuera la panacea democratizadora que salvará a la institución de quién sabe qué oscuro infierno. Digo, si tú fueras un probó y decente priista como los que representan seres supremos de moral y morigerarlos como Catémoc Gutiérrez, el rey de los arropo gigios (que no lo soy porque me falta vocación de catador de carnes frías), me sentiría sinceramente ofendido por esta medida que me marginaría de lo que legítimamente me he ganado por los años de servicio a tan noble institución. No se vale.

Años dedicados a la creación de cuadros espléndidos y humanistas como Omar Fayad, los Moreira, los Salinas, incluyendo a Carmelita, como para que cualquier oportunista como el Bronco les venga a dar baje con lo que de manera legítima les pertenece: un puesto de elección popular a través del cual alejarse de los designios la máxima de Hank González y del grupo Atracomucho: un político pobre es un pobre político.

Deberían entender en la presidencia del PRI que la gente vota por sus candidatos por ser como son y no por cómo creen que deberían ser.  Claro, que sean guapos y con tarjetas Monex o de Soriana, también coadyuva.

Los choznos de don Plutarco no necesitan candidatos externos que ni del partido son; sobre todo porque tienen mucho que aprender del PRI, amor. No se construyen de la noche a la mañana seres superiores, auténticos héroes de la galaxia de la talla de Roque Villanueva, la maestra Gordillo, Gamboa Patrón, Luis Videgaray, Robero Deschamps o Gamboa Pascoe.

Digo, aunque hay gente muy avanzada en sus procesos de prianización como los ninis del Partido Verde y los chuchos perredistas (eso sí al nada grato de Graco Ramírez le falta un grado para ser Aguirre Rivero), todavía le cuelga mucho para ser auténticos miembros del PRIcámbrico temprano.

No sé por qué las personas malhoras y canallas creen que es muy fácil ser priista —que con saber dar abrazos de Acatempan, aspirar al triunfo contundente e inobjetable y ser responsable del timón pero no de la tormenta basta—, como si llegar a los olimpos de Chuayfett o de Murillo Karam no requiriera unos nivelazos de supersayayín con verdad histórica incluida.

Digo, es como si le pidieran a Ricardo Anaya asesoría para administrar moches, por Dios.

Así, con esa idea de Beltrones de ponerse a brindar otra vez con extraños van a acabar con Aurelio Nuño de candidato.

Allá ellos y su mala cabeza.

 

jairo.calixto@milenio.com

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