Política cero

Ya sé que no aplauden, pero aplaudan

La Secretaría de la Función Pública, que atinadamente dirige el señor Virgilio Andrade, tristemente está de nuevo a la merced de las lenguas viperinas y bífidas. En una especie de revancha por lo de la casa blanca, lo sospecho sisters y los cuenta chiles de inmediato se le fueron a la yugular a tan admirada, responsable y admirada institución, solo porque algunos de sus más de dos funcionarios, espléndidos Godínez de altos ingresos, hacen sus viajes de trabajo por el extranjero al nivel de cualquier mirrey, pachá o #LordMeLaPelas. Les molesta, les escuece, les jode, que estos grandes burócratas que velan por la austeridad y la administración sensata de los recursos públicos se tomen un descanso de sus heroicas responsabilidades para usar sus viáticos en la adquisición de bonitos recuerdos en boutiques de superlujo, comilonas con los manjares más exquisitos y caros, como corresponde a todos aquellos que se sacrifican por la patria viajando en primera clase, hospedándose en los mejores hoteles, mientras reflexionan sobre las maravillas del austeridad republicana.

Un poco de lo mismo ha pasado con el gobierno de Veracruz, al que la Auditoría Superior señala con índice flamígero por unas cuantas toneladas de observaciones que más o menos juntan 35 mil millones de pesos. Todo como si no supieran que cuando no está tuiteando para criminalizar reporteros, Javiercito Duarte está generando espacios de desarrollo económico, grandes prodigios de la seguridad pública y ejercicios asombrosos de justicia poética con espada de Damocles incluida.

Un auténtico paraíso terrenal donde las palmeras están borrachas de sol y de bonanza porque los problemas, como las personas, y hasta el Twitter, desaparecen misteriosamente nada más entrando en territorio jarocho.

A ver, qué sería de nuestras vidas si Duarte no nos hubiera proporcionado tantos momentos de alegría y buen humor, chingándole de lo lindo en la materia del humor fiduciario pero involuntario, como exige el licenciado don Araiza, ese gran trabajador de la industria de la autoayuda.

De veras, no podemos seguir cruzazuleando porque hay que tener cuidado con el Cruz Azul, aquí abajo en este mundo material.

Por eso Javiercito Duarte, antes que los Yunes se lo desayunen, ya dijo que no hay desfalco, que él, como bien sabemos, es lo más cercano a Gandhi y Churchill que hay en México.

Ya sé que no aplauden, pero aplaudan.


jairo.calixto@milenio.com
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