Política cero

'El Potrillo' se dedicó a perdernos

Y que aparece El Potrillo con su aplomo de hijo de Chente Fernández de verdad con la magnífica idea de buscar una audiencia con el licenciado Peña, que casi ni tiene cosas que hacer, para buscar la manera de "regular" las revistas de chismes.

Aunque su causa es noble pero autoritaria, de tintes pinochetistas, el intérprete de canciones que parecen sacadas de lo peor de don Chente debería de saber que otras personas, mejores que él, han intentado lo mismo y, tristemente para su causa, han fracasado.

Recordemos a grandes demócratas como aquel notable artista y farandulero llamado Arath de la Torre, que, para impedir tanto libertinaje en Twitter después de haber sido flameado gacho, quiso hacer un llamado al cuerpo diputadil al ritmo de "urge legislar". Término que le generó al muchacho uno de los trolleos más legendarios en la historia del Twitter. Algo que solo puede ser comparado con la iniciativa del peinado aerodinámico de Omar Fayad —el virtual góber precioso de Hidalgo que, a pesar de sí mismo, ganó la elección— en materia de censura de las redes sociales, que le costara un linchamiento generalizado de tintes bíblicos para que aprendiera que la dictadura del meme es más fuerte y saludable que la dictadura perfecta. Iceberg contra el que también se incrustó #LadyMeme, la política priista que también intentó meterse entre las patas de los caballos de internet.

Por alguna razón solo atribuible a sus ambiciones suprarregulatorias, no tienen claro que esto no es China o Afganistán y todavía, a pesar de lo que podría pensar la bola de resentidos sociales que de todo quieren echar la culpa al Estado, que todavía es el Ogro filantrópico que tanto queremos.

El Potrillo está peor que los senadores del PRI y del Verde que andan diciendo que su versión famélica de la #Ley3de3 es una de las grandes aportaciones en la lucha contra la corrupción.

Y es que algo debe estar pasando con el PRIcámbrico temprano y sus aliados, pues también les dio por echarle tierra a la propuesta presidencial del gramaje para la posesión de mariguana. Simplemente lo dejaron solo y, con argumentos de una madre superiora y la monja alférez, decidieron dejar el tema como estaba, es decir en cinco gramos. La cosa es que se pudiera seguir criminalizando al consumidor, regresarnos al siglo XVII y dejar en el tambo a quienes podían haber salido con las nuevas reglas.

Éstos, como El Potrillo, se dedicaron a perdernos.

jairo.calixto@milenio.com
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