Política cero

No eres tú, es mi apá

Todo pasa en Davos, en el Foro Económico Mundial. Como pasaba por ahí y vio la luz prendida, Felipe de Jesús Calderón, que seguramente estaba buscando a quién esquilmar para su fundación, afirmó, lúcido como siempre, que la actual administración tiene un problema muy complejo en Michoacán, una sesuda conclusión seguramente obtenida después de tanto michoacanazo fallido durante su sexenio. Luego apareció por ahí el distinguido héroe del horror de diciembre, Ernesto Zedillo, quien se puso a abrazar a Peña Nieto, no se sabe si para explicarle que era lógico que con su reforma hacendaria se dispararía la inflación en un 4.63%, o solo para pedirle cash.

Es interesante que en Suiza se busque la manera de engrandecer al capitalismo salvaje (ahí el Preciso precisó que si no fuera por él y por Videgaray continuaría en el comunismo primitivo), e incluso se sentaron las bases para una despenalización de las drogas basados en el fracaso de la metodología de combate basada en los madrazos, pero muy poco eso sin nombre, que no los obsesiona: la pobreza. Todo ahí era la construcción de nuevos paradigmas para la explotación del hombre por el hombre, pero nada para atender la pobreza, aunque sea la del IFE, que ha muerto en vida en medio de un caos burocrático como de operativo en Apatzingán. Cómo estará la cosa de que en medio de las contradicciones entre autodefensas y federales, a la PGR se le ocurrió ofrecer miserables 30 mdp por La Tuta. Esto debe haber ofendido tanto al templario, que de seguro él pondría el doble para ampliar la recompensa.

Como sea, ojalá y los ricachones de Davos le pidieran echar un veinte al piano del comité organizador del Mundial de Brasil que con todo el acervo cultural disponible, lo único que se le ocurrió fue contratar a Pitbull y a Jennifer López para la canción del show. Por lo menos hubieran reclutado a la Lady Templaria para la rola del show, sobre todo ahora que ya se deslindó de don Kike Plancarte al ritmo de “No eres tú, es mi papá”, y afirmó en una carta en Facebook mucho menos injertada en Lucerito, que ella lo único que quiere es cantar su música. Y es que la han buleado más que a Cristian Castro, ya nomás falta que digan que es la culpable de que la delegada en Iztacalco, Elizabeth Mateos, cobrara diezmos a sus trabajadores. Por lo menos no me hizo como aquel ex delegado de Tláhuac, hoy diputeibol del PRD, Rubén Escamilla, que se cobraba con güigüis. No se vale.

jairo.calixto@milenio.com

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