Política cero

Los antihéroes están fatigados

Dados los patrióticos logros de la presente administración, nos estamos quedando sin villanos favoritos. Y a pesar de la justa euforia que esto ha suscitado entre quienes con razón lo celebran vestidos de cheerladers tanto justiciero triunfo, hay que pensar que esto puede ser muy peligroso, pues corremos el peligro de que nos quedemos sin figuras antagónicas, sin antihéroes a los cuales temer, admirar y odiar, sobre los cuales se podían descargar todas las aprensiones de la masa popular. Digo, ya desprovistos de malos de Malolandia, ¿a quién le vamos a echar la culpa de todo lo siniestro, canalla y tremendo que pueda ocurrir en la nación? Digo, ni modo que a Oceanografía que, si bien es lo más parecido que tenemos a la Estrella de la Muerte (me imagino al milloneta en fuga Armando Yánez diciéndole a Mouriño, “¡Yo soy tu padre!”), no se vale, porque además tenía todo para llegar a ser nuestro Monsanto. Cómo estaría la cosa que con todas las maquinaciones de Oceanografía (lo mejor es que le descontaban a sus trabajadores lo del Infonavit y nunca transfirieron esos recursos, por lo que están a punto de perder sus casas), Gastón Azcárraga hasta parece una hermanita de la caridad y Moreira un Robin Hood que le quitaba a los pobres para dárselo a la clase media alta.

Además, si a este corporativo tan humanista le echan la culpa de todo, capaz que el Ifetel me la declara preponderante para que termine repartiendo culpas entre políticos y funcionarios que , ni vela tienen en el entierro.

Sí, sería de pésimo y artesano gusto que también quieran que Oceanografía fuera la responsable de que al góber Eruviel le salieran los resentimientos antimetaleros y considere a Gene Simmons más temible que El Chayo y a Rob Zombie más dañino que las matazones en el Edomex. Dicen algunos analistas que en realidad Eruviel tiene temor de que los Templarios pudieran hacer un atentado en el festival metalero. Si no la dominan no la fumen. Sí claro, y La Tuta tiene escondido el avión de Malasyan Airlines.

Como sea, que no nos dejen ayunos de canallas de primer nivel, sobre todo porque no podemos seguir abusando de las figuras de Salinas y del subjefe Diego —y menos con la maestra en el tambo—, a las que solo debemos recurrir en momentos extremos.

Lo bueno es que los viejos narcos nunca mueren y  de esa manera, irán resucitando El Lazca, El Barbas, El señor de los cielos y, en cualquier momento podría reaparecer el entrañable Muñoz Rocha con todo y osamenta.

jairo.calixto@milenio.com

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