Política cero

Que se angustien los del Cruz Azul, uno qué

México es el paraíso de las cortinas de humo. Y es que somos tan profesionales e industriales en su producción que de pronto ya no se sabe cuál es la verdadera cortina, ni cuánto humo se produce, ni nadie se acuerda de qué era lo que se quería ocultar. Hoy, por ejemplo, no se tiene verdadera cortina jurídica acerca del propósito de la nueva escultura de Sebastian en Chimalhuacán, una especie de guerrero metálico y enrojecido que podría ser un homenaje a Saurón en el Mordor del Edomex. O una muy elaborada y churrigueresca versión de un guerrero de terracota contruido para defender a la comunidad de los espíritus chocarreros, alejar a los turistas y hacer que los oriundos y nativos añoren con el Coloso bicentenario y la Estafa de luz.

Según algunos sopechosistas, esta mole de 600 toneladas de acero pretende exaltar los símbolos del movimiento tricolor Antorcha Campesina. Imposible, seguramente un territorio tan próspero requería de una estatua de 60 metros, la más alta del país, para superar otro monumento admirable, la Cabeza de Juárez.

Otros dicen que por su mayestática, abrumadora y exótica belleza podría servir para que se te olvide casi cualquier cosa: el anuncio llegado desde Insbrück sobre que los resultados forenses de los restos encontrados en Cocula se tardarán dos meses en llegar y que muy probablemente no se llegue a nada. Increíble. Eso nos pasa por no tener un CSI Tierra Caliente.

Pero ya lo tendremos.

Sobre todo ahora, que el canciller Meade ya explicó que en el extranjero, a pesar de los últimos sucesos, no ven a la patria como un narco-Estado. Ni que esto fuera La dictadura perfecta.

También, con ese portento escultural, puedes olvidar que el heroico cuerpo legislativo dejó a todos colgados de la brocha, solo para que podamos pasar la sobredosis de pavo sin angustias.

Que se angustien los que le van al Cruz Azul, uno qué.

Bueno, ya ni quien se acuerde de las diatribas con filípica incluida que aplicó Carlos Salinas a Slim. Dice que se aprovechó de su nobleza.

De lo que sí no te puedes abstraer es de la reaparición de Raúl Salinas ya completamente exonerado de las acusaciones de enriquecimiento ilícito. Algo que ya sabíamos porque el verdadero problema del enriquecimiento del otrora villano favorito de México no es que sea inexplicable, sino que inextricable y a ratos inescrutable.

Sus alias y heterónimos deben estar como el Guerrero Chimalli en Chimalhuacán.

jairo.calixto@milenio.com

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