Política cero

“I Will Survive”

La verdad pensé que si algo sabemos hacer los mexicanos, además de cambiar oro por cuentas de vidrio, creer en verdades histriónicas, en los kilos de 800 gramos y aspirar a una Casa Blanca (fue mi corazón donde escribimos una página de amor), es organizar marchas y armar mítines. Tenemos tanta experiencia en la materia, que de hecho está mal visto no haber participado en cualquiera de estas experiencias por lo menos una vez en la vida. Por eso resultó francamente oprobioso y hasta ofensivo la marcha-mitin que se pudo ver en Veracruz a favor del Porky que agarraron como puerco, desastrosamente armada por mi nada querido Capitaine my capitaine.

No se había visto algo tan hechizo, artificial y tan desprovisto de espíritu realmente popular desde las manifestaciones de apoyo al Chapo después de su segunda detención o cuando salieron las fuerzas vivas a la calle con rezo incluido para que soltaran a Moreira en España.

Está bien que hay que hacer ver al muchacho como un santo, pero después de asegurar que fue Daphne la que se los ligó, acosó, violó porque es perversa y de mal corazón, creo que ya habían exagerado más que los obispos ante el matrimonio gay, cuando se pusieron peor que los fabulosos primos Yunes.

En ese sentido, qué gacho que el licenciado Peña, cuya generosidad es infinita, no le haya dado ni un gramo de crédito al proscrito Marcelo Ebrard, que en cuando al matrimonio entre personas del mismo sexo puso al entonces DF a la vanguardia. Digo, está claro que hay gente de bien como Javiercito Duarte, que ahora está dando una batalla heroica por echar pa' atrás en Veracruz todo lo relacionado con el aborto (dice que es en defensa de la vida, en el estado que junto con Guerrero y Morelos, donde una narcofosa en cada hijo te dio), no estaría mal acordarse de quienes algo hicieron por la causa. Y en una época donde los conservadores panistas no se disfrazaban todavía de liberales ni en la Arquidiócesis se jugaba a la tolerancia y donde los de Provida eran los reyes de la censura.

Hoy es todo lo contrario: en cuanto salió la iniciativa de Los Pinos, donde impera el espíritu charolastra y liberal, en el Congreso, donde cunde la precariedad retardataria, de inmediato izaron la bandera del arco iris, sus atuendos de Village People y se pusieron a cantar "I Will Survive". Claro, luego a los partidos políticos les parecerá políticamente poco oportuno o les brotarán sus atavismos medievales o serán victimas del clásico alzhéimer selectivo o, quizá, simplemente te regale una rosas mientras se hacen güeyes como con el combate a la corrupción.

Como quiera que sea, algo se está moviendo en Los Pinos hacia la izquierda. Primero la mota, luego el matrimonio gay, ¿qué sigue? ¿Promover el comunismo primitivo?

jairo.calixto@milenio.com
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