Política cero

El Zombieland del PRD

Cuando se supo que fue por culpa de dos tornillos fracturados que se habíadesatado una desgracia, no pensé de inmediato que se referían al caso delHospital Infantil de Cuajimalpa y la pipa de Gas Express Nieto  (bonita empresa que no ha sido de laimpunidad ave de paso, sino paracaidista de abolengo), sino que estabanhablando del PRD y el milagro de la repartición de las pluris, donde Marchelo Ebrard y René Bejarano fueron pasados por elfracking debido a que estéticamenteno hacían juego con el mobiliario ideológico-tricolor del Instituto Chuchísticode Verano.

Y era de esperarse: fieles a su estilo generoso y democrático (uno de loselegidos, ese gran intelectual orgánico llamado Acosta Naranjo, celebrando conla pluri en la mano, anunciaba que enel partido no se sabe lo que es el dedazo), no solo refrendaron la propiedad dela franquicia, sino que demostraron músculo y ganas de despacharse con lacuchara grande. Y no había de otra. Digo, ni modo que Navarrete, Zambrano yOrtega, conocidos por su olfato para la detección de luchadores incansables porlas causas del bien común, les dieran cabida en su conciliábulo a unos enemigosque nada más iban a alterarles los nervios a los camaradas que viven felices enel idílico Zombieland del PRD. Alegan con razón Los Chuchos queellos, tan probos, santos y puros, podían contaminarse del Síndrome de la Línea  12 que trae Marchelo, cuando él podría haberse aparecido frente a ellos con uncrucifico y un tapabocas para no contagiarse del ébola de Ayotzinapa que trae aLos Chuchos volando bajo.

Pero ya se sabe, el que parte y comparte (si no se apendeja) se lleva lamejor parte. ¡Qué bueno que me lo batearon¡ Mejor darles chance a los entenadosdel licenciado Peña. Pobres Chuchos,¿qué iban a hacer con Marcheloopacándoles todavía más su grisura migueldelamadriana?

Además, ya me imagino a Ebrard llegando al PRD como Antonio Mohamed alMonterrey: diciendo cosas del tipo “Talento hay, calidad hay, creo que estánfaltos de confianza”. Sobre todo porque cuentan entre los felices ganadores del derecho a curul yfuero a grandes patriotas como el ex delegado de Iztapalapa que vive en ElPedregal y gusta de chocar camionetas prestadas por proveedores, Jesús Valencia. Sin olvidar al creador de la Ley bala para el góber poblano, LuisMaldonado Venegas, un marxista declarado.
En el Zombieland perredista, no hay ladrones, hay cabrones. Para inexactitudes,las de la ONU,como dice la cancillería.

 

jairo.calixto@milenio.com

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