Política cero

"#YOLO", Yoloxóchitl y unos cuates

La filosofía del #YOLO es decir You Only Live Once, es decir una vez nada más se ama en la vida, con la pura y total renunciación, es decir no dejes para mañana lo que puedas echar a perder hoy... ha encontrado en México un espacio fértil de desarrollo. Por eso a Yoloxóchitl Bustamante, directora general del Instituto Politécnico Nacional, apoyada en este pensamiento inmediatista nacido de la voz de un rapero en éxtasis, se le hizo fácil rendirle homenaje a Soberón, Barnés y Carpizo en su cariz más autoritario y tratar de imponer una reglamentación que parece inspirada en los ideales democráticos de la Femexfut. Incluso después de todas las movilizaciones, de la palabra empeñada de Osorio Chong para dialogar y del llamado a Chuayfett a San Lázaro para que explique lo que pasa en el Poli, la señora se aferra a lo que Fidel Herrera ha denominado la “plenitud del pinche poder”. Parece que quiere ser la Margaret Thatcher de Zacatenco.

Porque YOLO también gritaron los policías y comandos que arremetieron a balazos contra los estudiantes normalistas en Iguala, en un arrebato nostálgico del diazordacismo-echeverrismo. Una cosa que te devuelve la fe en la humanidad y la esperanza en un futuro fecundo y creador instalado en un ambiente de paz y seguridad.

Germán Larrea empuña la bandera del YOLO cuando va con sus compañías mineras por la vida contaminando vidas y haciendas. Mientras el gobierno federal duda un día y otro también si quitarle licencias y permisos. Sin haber resuelto los atentados ecológicos y humanos en Sonora, nos despertamos con que en Taxco el Grupo (a la viva) México también deja su rastro tóxico. Ya, ¿por qué de una vez los dejan poner una mina junto al Cutzamala?

Y al ritmo de ¡Ábranla que llevo YOLO! chuchistas y bejaranistas acusan a Carlitos Ahumada, el voyeur de la vida galante, de ser un “vividor y un delincuente” —¿de dónde habrán sacado tan desconcertante idea?— e incluso llegan al grado de exigirle a la secretaria Chayito Robles que demuestre que no hay tal deuda ni pagarés firmados a nombre del PRD por 520 millones de pesos como dice el argentino. Los perredistas se niegan a pagar e incluso se fueron por las vías del amparo nuestro que estás en el cielo. Otro escándalo, nomás les falta Montana. De veras así no se puede creer que la izquierda unida jamás será vencida, ¡qué va a decir la gente!

En Tlatlaya, dirán las autoridades, no hubo dolo sino YOLO.


jairo.calixto@milenio.com

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