Política cero

“Veo que algunos me tienen miedo”

Bien lo pudo haber dicho la maestra Gordillo, que podría salir de su encierro para pasar los procesos judiciales en su modestísima casa ahora que está por cumplir 70 años, pero no. O también la señora Wallace, que busca someter a los candidatos al antidoping y a los policías a rigurosas pruebas de orina con observadores internacionales in situ para evitar que se haga pipí de otro hogar. O la Cocoa Calderón, que no la dejaron increparle algunas verdades durante su comparecencia al mirrey de Michoacán, Alfredo Castillo, quien cada vez que habla de la entidad parece que se refiere a Suiza.

Pero no, fue a Margarita Zavala a quien las fuerzas oscuras del anticalderonismo la dejaron sin una plurinominal, gente canalla que pretende que una persona de su estatura moral se vaya a la calle a buscar votos. No se vale, sobre todo porque el paso de su Jelipillo por Los Pinos fue de un humanismo supremo, sensible, que no forma parte de la “Decena trágica” blanquiazul, que le llama el relojero Camacho Quiroz.

Solo por eso era para que Armando Ríos Piter le hubiera regalado la candidatura del PRD por Guerrero que despreció, tras anunciar que su mobiliario moral no hace juego con el churrigueresco y retorcido estilo pragmático de Los Chuchos.

No es justo que la pobre Margarita Zavala —a la que debemos reconocerle que, pesar de no ser solidaria con la Guardería ABC, al menos nunca salió a regañarnos por la tele al estilo Catalina Creel— ande muy atareada buscando el espacio político que se merece. Lo bueno es que es luchona y si no pudo ganarse una plurinominal en el PAN, donde abundan resentidos y traidores, ahora anuncia su pelea por la presidencia del PAN. A ver si lo que algunos denominan la “mafia de Madero” no le aplica la misma terapia que su chaparrito le aplicó al Peje: el haiga sido como haiga sido.

Pero igual si la bloquean de mala fe, podría tratar de reivindicarse peleándole a Clarita Brugada Iztapalapa, que de nuevo quiere gobernar, aunque no se sabe si Juanito le seguirá la corriente. Una delegación que Valencia abandonará, como el resto de los de su gremio, para buscar otro hueso (y un crédito Higa para no andar en camionetas prestadas), luego de dejar aquello cual réplica de Mordor.

Quién sabe por qué hay tanto lío porque los delegados andan de chapulinzotes. Ni modo que los vayamos extrañar.

Lo que verdaderamente da miedo es que viendo completo el panorama, todo gobierno tiene su Línea 12.

jairo.calixto@milenio.com

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