Política cero

"La Tuta è mobile qual piuma al vento"

La trágica muerte del diputado Gabriel Gómez Michel y su acompañante es aún más trágica cuando escuchamos las declaraciones de funcionarios y políticos que hacen enérgicas condenas, prometen llevar el caso a sus últimas consecuencias, caiga quien caiga, y arman diatribas con filípica incluida contra la impunidad, mal de todos, consuelo de muchos. No es por nada, pero cada que se hacen esas declaraciones lugarcomunescas, a alguien se le pierde el mes de abril o nomás no encuentra el unicornio que se le perdió, pero sobre todo nos queda la certeza de que no se sabrá nada.

Es como cuando, al igual que en tiempos de Calderón con El Chapo Guzmán, las altas autoridades justicieras llevan meses anunciando que ya, en cualquier momento, ahí nomás tras lomita, van a apañar a La Tuta.

 Todo como si no supiéramos que no es que el conocido forajido michoacano ande a “salto de mata” como dicen, sino que La Tuta è mobile qual piuma al vento.

Y entre más parece que La Tuta está al borde del precipicio de la justicia, más bonitas piezas de su videoteca personal salen a la luz para entretener al perradón de mexicanos hartos de las películas de Alazraki y Derbez y de La voz... México. De hecho, tiemblo ante la posibilidad de que en cualquier momento el líder templario pudiera volver a templar el acero en un talk show como el de la ñora Laura, donde dirá que hackeó cuentas de iCloud pero en lugar de amenazar con publicar fotos de famosas desnudas, lo hará con imágenes non sanctas de políticos en cueros. No lo permitas, Señor. 

Bueno, no nos alarmemos, si están en paños menores, sin duda esa iconografía pornográfica será censurada con la debida anticipación por los del Partido Verde que ahora son de la Liga de la Decencia y ya les anda por desterrar cualquier espectáculo erótico. O sea, en la Nueva Jerusalén hay más apertura y open mind que entre los ecoloquitos de la pena de muerte.

Como quiera que sea, basta de condenas y promesas, como se sabe que muy difícilmente se sabrá la verdadera y triste historia del diputado Michel y su acompañante (si todavía no se sabe el paradero de Muñoz Rocha ni hay certeza jurídica de la muerte de El señor de los cielos), por lo menos que nos aclaren para qué la autoridad puso tantas cámaras en Guadalajara, si la capacidad de reacción ante el secuestro fue apenas comparable con la del góber de Baja California ante los empellones de Odila.

Ahí como cosa suya.

jairo.calixto@milenio.com

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