Política cero

"Tuta contenti"

No se sabe qué fue más bueno, si el partido México-Corea o el México-Nueva Zelanda (se parecían tanto, que casi lograron engañarnos), el abrazo de Acatempan entre Gustavo Madero y Ernesto Cordero (juntos se portan civilizados y ya lejos se comportan peor que Tuca Ferreti), el encuentro entre Peña Nieto y mi comandante Fidel Castro (todo indica que para afianzar los lazos van a abrir un museo en La Habana en homenaje a Salinas de Gortari, que va a estar junto al de Hugo Chávez, patrocinados por la CTM), la negativa de Morena a unirse a la movilización antireforma energética que promueve el ingeniero Cárdenas (ya se sabe que cuando la perra antichuchista es brava hasta los de la casa muerde, así le pasó a un amigo de Hank Rohn cuando le presentó a su tigre) o la entrevista con La Tuta, esa en donde gracias a la televisión inglesa queda como la versión michoacana de Dr. Who.  

Muchas almas piadosas se han preguntado por qué les ha sido más fácil a los periodistas encontrar al folclórico líder de Los caballeros templarios, que a todo el dispositivo policiaco militar con el que han peinado Tierra Caliente para agarrarlo.

Por supuesto, no es falta de voluntad política, sino de estrategias. Con la misma imaginación con la que el comisionado Castillo resolvió el caso Paulette, podría solicitarle amablemente una entrevista a don Servando, pues le gusta mucho hacer declaraciones y, como la experiencia nos ha permitido comprobar, tiene hambre de pantalla.

Se habla mucho de una cultura de apología de la narcocultura y de exaltación del antihéroe, pero no creo que este haya sido el caso. La Tuta, tan carismático como Cristian Castro, sedujo al reportero con la vieja historia del maestro que, imposibilitado para alcanzar la chuleta se pone a vender metanfetaminas en vez de unirse a los plantones de la CNTE. 

Además, a diferencia de muchos capos, La Tuta se considera todo un señor altruista: le quita a Los Zetas y al cártel Jalisco Nueva Generación para que los Templarios templen su paraíso sobre la tierra.

Una declaración, la del altruismo, que solo puede ser comparada con la del ex cardenal Sandoval Íñiguez cuando afirma categórico que desde los años 50 ya había oído hablar de las andanzas del padrote Maciel. ¡Qué bueno que no avisó porque habría decepcionado a sus émulos! Bueno, en la guerra de declaraciones, también podría competir la de Mr. Bean Cordero: con Calderón no había autodefensas. Pos cómo, si todos estaban secuestrados. Chale.

jairo.calixto@milenio.com

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