Política cero

Solo México es bello, velludo, velludito

México es muy bonito, lo malo es que está lleno de mexicanos. Es lo que muchos interpretaron cuando el candidato a diputado por el PSD en Aguascalientes, Mauricio Alva, afirmó que su único defecto era ser mexicano, lo cual, por supuesto, es una barbaridad. Sobre todo cuando sabemos que las aportaciones de nuestra cultura, idiosincrasia, valores y espíritu folclórico permean con sabiduría el Olimpo de la cultura y el buen decir. Ahí tenemos a la candidata priista por Chalco que no sabe de cuántos pueblos se compone el territorio o el otro candidato perredista que decidió salir a luchar por los votos, no tanto por la justicia, vestido de Robin.

Y qué decir de la imagen abrumadora y generosa de Catémoc Blanco recorriendo las calles de Cuernavaca como lo hacía Rocky en las calles de Filadelfia, y que en vez de caer en el lugarazo común del Partido Verde que regala tarjetas Aynomamex y útiles escolares, va regalando TemocPipas para calmar la sed de los habitantes de la ciudad de la eterna balacera. O ese otro espléndido político de nuevo cuño, el cantante de Conjunto Primavera, Antonio Meléndez, quien antes de ser diputeibol por el PRI advirtió que solo va a ir a su curul martes y jueves. ¿Qué?, ¿van otros días?

Algo que solo puede ser comparado con una frase del gran Chiflano Aureoles que tendría que estar necesariamente escrita en letras de oro en San Lázaro: “Nunca me verán en un video con La Tuta”.

Estas cosas marcan y transforman. Por eso, harto de fingirse harina de otro costal, sentirse como la divina garza envuelta en huevo, Luis Miguel ya instalado en la lógica del palenque ha llegado a tirarse en el suelo y quitarse las chanclas de ante azul para no ser menos que Juanga, El Potrillo y Julión Álvarez. Roto el turrón, adiós al glamour y bienvenida la mexicana alegría.

Esas cosas son las que te devuelven la fe en la humanidad. Tenemos, vamos a ver, una Ley de Armas para que los agentes gringos no se sientan desprotegidos y puedan traer equipo estilo Rambo; un boom aeroespacial sin tener ni Hubble ni sondas marcianas; una Ley de Transparencia que, por suerte, no desaparece el fuero, mucho menos en Los Pinos. O séase que tenemos lo que teníamos que tener.

Solo México es bello, velludo, velludito.

 

jairo.calixto@milenio.com

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