Política cero

¡Solo Chimalhuacán es bello!

En un acto de profunda envidia y mala leche, don Evo Morales, quizá dolido por el nuevo estatus de Facebook en las relaciones Cuba-Estados Unidos (entrepiernados), soltó toda su maldad contra México como si fuera parte del Eje del Mal, alegando que somos lacayos del Imperio. O sea, si esto fuera verdad y no hubiera tanto entusiasmo y optimismo en la patria, el gran licenciado don Eruviel Ávila, distinguido contramaestre del mundo de caramelo del Estado de México, no estaría tan contento exaltando los valores de la obra maestra del escultor Sebastian, “El guerrero Chimalli”. Si en efecto todo estuviera tan mal como los agoreros del desastre anuncian con singular delectación, don Eruviel no se habría atrevido a decir con espíritu poético-profético que el escudo del guerrero (con una pequeña ayuda de Antorcha Campesina, supongo) iba a proteger a Chimalhuacán de la pobreza.

Quizá habrá quienes insensibles a la maravillosa obra se sacarán los ojos, pero sin duda esta magna creación que supera con creces a la Cabeza de coyote, de Neza, atraerá turistas y visitantes de entre las cofradías de adoradores de Mazinger Z, Voltron y Ultraman.

Incluso, dado el caso, Dios no lo quiera, “El guerrero Chimalli” nos salvará de cualquier ataque cibernético emprendido por Corea del Norte y Kim Jong-un, como el que le tocó a Sony Pictures. Pobres, un escándalo total de chismes (parece que Angelina Jolie es más odiosa que la señora Abarca de la Parca, y George Clooney es más tibio que todos los Chuchos juntos, y que las estrellas de Hollywood ganan casi lo que van a gastar los partidos políticos en 2015: 5 mil 355 mdp), incluyendo el robo del nuevo guión de James Bond, donde junto con el Virrey del Castillo y el pan pan El Americano, lucharán contra las autodefensas de Hipólito Mora.

Al ver cómo se las gastan los productores, si yo fuera guionista de inmediato empezaría a escribir una historia sobre el enfrentamiento entre los de Boko Haram, los talibanes y los Guerreros Unidos, a ver quiénes son los más malos de Malolandia. O una comedia romántica sobre un anarquista que incendia un arbolito navideño y, un año después, en la otra Navidad me lo sentencian a cinco años de cárcel.

Espero que a ningún purista del arte se le ocurra dañar ni con el látigo de su desprecio a “El guerrero Chafalli”, porque le dan cadena perpetua. Sobre todo los que hubieran preferido gastar los 30 millones que costó en drenaje y cosas superfluas.

Chale.

PD. Tomaré unas vacaciones en Chimalhuacán, nos leemos en 2015. ¡Felicidades!

 

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto