Política cero

Sandunga, Murat, por Dios / II

Acá, mugroso, ojeroso, cansado y sin ilusiones por corretear ya no la chuleta, sino las pipas de agua de esas que prometió el doc Mancera y que son más huidizas que la corrupción en México, según la ONU (quizá lo que intenta es impedir que el mosco portador del zika no haga de las suyas en la muy chamagosa Ciudad de México, aunque bastaría con aplicarle la canción del chinkungunya para abatirlo completamente, no hacía falta dejarnos a merced del baño torero); escucho con interés y asombro la primera declaración de Alejandro Murat, candidato priista de unidad para la gubernatura de Oaxaca.

El júnior, que uno hubiera pensado que de volada le iba a pedir consejo, asesoría y luz al fondo del túnel para su campaña, simplemente renegó tres veces del papá (quizá la reciente boda de don José lo tiene consternado, vaya usted a saber) y anunció que él ya había cumplido con sus tareas y que no estaría en su campaña. Así, uno no sabe si para que la unidad tricolor tuviera real efecto era necesaria la marginación del ex góber o si, de plano, en efecto se quiere deslindar de su progenitor, que es amo y señor de los escándalos, o si se trata de una finta política para que no lo critiquen aquellos sospechosistas alérgicos a los emisarios del pasado, enanos del tapanco y dinosaurios que nunca tendrán su Tajamar.

Al fin que por fuera lo puede couchear.

Digo, siendo honestos, a estas alturas de los cacicazgos quién contrataría a José Murat para que sea el caporal de su tienda de raya. Claro, a menos que necesites asesorías para autoatentados, reventones y reingeniería fiscal para departamentos de interés social.

Bien hecho; don Alex prefiere que lo acusen de parricida por andar diciendo que “Mi papá ya jugó su papel”, a que luego se la apliquen como al padrote Padrés, que a uno de sus ex funcionarios, el de comunicación, Jorge Fernández Borbón, lo agarró la Fiscalía Estatal Anticorrupción. Bueno, tampoco hay que preocuparse, con eso de que según el Índice Mundial de Percepción en Corrupción, en la materia estamos al nivel de Filipinas, Malí y Armenia, es muy probable que el hombre aplique la Moreiriña y hasta se le tenga que ofrecer valija diplomática para que no me lo vayan a agarrar en Barajas al confundirlo con la Infanta Cris-Cris Cristina.

La corrupción acá no es un fenómeno, es un sentimiento.

Lo bueno que Murat Jr. no tendrá problemas en Oaxaca, que es un estado tranquilo, relajado; no es como Veracruz, Guerrero y Tamaulipas, donde todos los días se rompen récords en matanzas.

Mientras correteo la pipa de agua, me pregunto en una pelea puerco a puerco, ¿quién ganaría: Boko Haram o Guerreros Unidos?

 

jairo.calixto@milenio.com

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