Política cero

Salario mínimo, patrimonio intangible de la humanidad

Con tal de que la gente no se abalance sobre los nuevos megayacimientos reportados en Tabasco (alguien muy confundido creyó que se trataba de la caja chica de ex góber Granier) y de darle chance al petrolero de Houston de don Vicente Fox, que ya le anda por dejar el negocio de la mota para entrarle a los hidrocarburos, nos aventaron un nuevo distractor: la paternidad del salario mínimo. Antes todos lo despreciaron y tacharon de mal chiste del populismo, y ahora hasta Navarrete Prida, mientras se deleita con su relojote de tablajero de a chorromil pesos, desde la Secretaría del Trabajo quiere ganarse el aprecio del proletariado sin cabeza considerando algún tipo de aumento pues, desde su lectura que, sin duda, no se da bajo los efectos de ningún estupefaciente, fue el gobierno federal el primero en luchar por una causa tan noble (al rato, ya bien instalados en Sabadazo, los del tricolor dirán que también descubrieron la penicilina). Claro, mientras no se ponga en peligro la estabilidad financiera (sí, hay tal cosa y es bajo la lógica de agiotista de película de Pepe El Toro), pero sobre todo el bienestar emocional de los inversionistas que a la menor provocación hacen más melodrama que el Komander.

(¿No es bonito que un tipo que canta narcocorridos y cuenta historias de terror hiperviolentas con AK47 incluida, ahora se ponga más sensible que Lucerito en el Teletón alegando que me lo está sonsacando la censura? Lo padre es que los niños que aspiran a tomarse selfies con La Tuta o que de grandes quieren ser como la alcaldesa de Huetamo, que da más miedo que Mamá Rosa, le piden que vuelva de su retiro con rolas donde el ratón vaquero trabaje para el cártel del sapito Glo-gló)

Como sea, el salario mínimo, a pesar de ser el minimí de sí mismo, ya fue adoptado por el PRD, es alabado por el PAN y en el PRI lo quieren hacer preponderante, mientras le van arrebatando el tema a Mancera. Ya nomás falta que para estar en verdad in, el salario mínimo del cual dependen multas y recargos, además de destinos alimenticios, salga retratado con La Tuta, lo declaren patrimonio intangible de la humanidad, lo conviertan en edil sustituto de Pátzcuaro, o a través de él diriman sus luchas en lodo Bejarano, Ahumada, Chayito Robles y el PRD. El que controla el salario mínimo, domina al mundo.

jairo.calixto@milenio.com

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