Política cero

Sabrina Sabrok al tricolor

Solo hay algo más alucinante que aquellos que entran a un baño público y no se lavan las manos: aquellos que lo hacen como si fueran a entrar a una cirugía de corazón abierto. Fenómeno que solo puede ser comparado, ahora que lo pienso, con la nada peregrina idea del PRI de nombrar a una mujer de la talla de Sabrina Sabrok —quien ha sido una de las grandes impulsoras de ese movimiento que exige con urgencia la incorporación de un elemento fundamental a la canasta básica al grito de “¡Chichis pa’ la banda!”— como embajadora plenipotenciaria del partido tricolor para la comunidad lésbico-gay México-Argentina. Iniciativa que, sin duda, viene a reforzar al partido luego de la incorporación de Carmelita Salinas.

De hecho, es lo mejor que han hecho en ese instituto político desde la confección del Pacto por México, sobre todo porque contribuye al saneamiento y fortalecimiento de los compañeros bocabajeados y ninguneados como Catémoc Gutiérrez, pues la llegada de la señora Sabrok le inyectará alicientes al Señor de la Topo Gigios para seguir luchando por las causas de la equidad de género.

Por supuesto, ante el nombramiento de la gran Sabrina muchos saltaron no de asombro, sino de envidia. Eran tales sus argumentos que parecía el Chicharito Hernández hablando con tristeza de sus frustraciones de estar en un equipo como el Real Madrid, que por calentar la banca le paga 2.5 millones de euros al año, casi tanto como a los jornaleros de San Quintín.

Para molestias verdaderamente comprensibles las del licenciado Peña, pues tuvo que levantar la voz contra aquellos que no creen en los resultados de la lucha de su gobierno contra la inseguridad y los malos de Malolandia, mientras enarbolaba los casos de La Tuta, el Z42 y varios más.

En cualquier momento agarran a los Hezbolá que andan en tratos con los carteles nacionales.

Como quiera que sea, les duele que sean incapaces de reclutar para sus organizaciones partidistas y partidarias personajes de este nivel intelectual, acusándola de ser una chica plástica de esas que van por el bisturí.

Si fueran listos los críticos de otros partidos que carecen del ingenio del Revolucionario Institucional, no tratarían de imitar el reclutamiento de Sabrina Sabrok (algo solo para profesionales), más bien deberían de atraer a los franeleros y viene-viene que, según dicen las malas lenguas, ganan casi tanto como el Chicharito pero en cada concierto del Foro Sol, para que inviertan en las campañas y en sus candidatos.

 

jairo.calixto@milenio.com

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