Política cero

Rayando el sol, desesperación

La aparición del nuevo disco de Maná, Cama incendiada —probable homenaje involuntario a la vieja buena rola “The Beds Are Burning”, del grupo australiano Midnight Oil, que desde los 80 ya era ecologista, no como otros— augura un espacio para la muy sensible y profunda reflexión sobre las convulsiones del mundo y planetas que lo acompañan. Señal clara de que los procesos de madurez han llegado a esta banda que tanto ha incidido, rayando el sol, desesperación, en la educación sentimental de los mexicanos. De hecho, ha revelado Fher, el cantante insignia de esta benemérita organización musical que compite con Arjona en la capacidad para la poesía y los simbolismos que, debido a su compromiso social y de lucha combativa con el corazón espinado, que llegó a ser amenazado de muerte, cuando se mostró solidario con el caso Ayotzinapa y se comprometió con la causa lejos de cualquier oportunismo de políticos en campaña.

Bueno, el disco es tan comprometido que incluso el cantante decidió explorar temas de actualidad, pues, según sus propias palabras: “Creo que en América Latina y en España también hay problemas de corrupción”. La clase de comentarios que solo se pueden encontrar entre personas que de manera muy aguda observan los hilos conductores que atan a los fenómenos entre sí.

Y lo mejor, una canción dedicada a la gran elaboración que siempre despliega el líder priista, Camacho Quiroz, sobre todo ahora que dice “hacemos lo humanamente posible para blindar candidaturas”.

Seguramente cuando se dé el estreno mundial de este deslumbrante material, veremos en el playlist temas de Maná sobre asuntos relacionados con el contexto actual como la renuncia del nieto de la maestra Gordillo a la candidatura de su partido por la falta de condiciones (“Ser turquesa no es a huevo”); las tesis sin duda disparatadas sobre una matazón hace meses en Michocán protagonizada por federales (“No soy yo cuando tomo Viagra”); la historia de cómo un líder panista no quiere hablar sobre los viajes turísticos para pachás de sus hijas (“El orgullo de tu nepotismo debe caer, en nombre del amor”); la promesa de Navarrete Navarretín de que el PRD no le entrará a la guerra en lodo en las campañas, como si el partido no fuera ya suficientemente aburrido (“¡Ay, sí, tú las traes!”); o la enésima pero concienzuda explicación del secretario de Hacienda sobre por qué México no está ni estará padeciendo contracciones económicas (“Oye mi amor, ahí te dejo esos dos pesos”).

Maná al servicio de la comunidad.


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