Política cero

Quijote mata carita

El otro día le ofrecí a un querido amigo un libro, suponiendo que podría interesarle. Él me miró con cierto sospechosismo y me respondió que no podía aceptarlo, que estaba leyendo El Quijote. Aunque en principio su salida me pareció desconcertante, al final resultó de lo más lógica por irrebatible: si estás instalado en Cervantes, para qué pierdes tu tiempo con lecturas menores. Acumular objetos por compulsión no es cool.

Esta filosofía de vida es algo que cualquier político y funcionario debería aplicar en estos tiempos de canallas que convierten todo en conflicto de intereses. Más si ya estás harto de que te estén chingue y jode con lo de los helicópteros, el shopping, llevar a la parentela de viaje y las casas en Las Lomas (tristemente ya no es como antes, cuando era comprensible que la clase política estaba condenada a vivir cual pachá, a riesgo de que les cayera una maldición corporativa y tricolor de cuando menos tres años sin orgasmo), es momento de aplicar la psicología a la inversa para acallar a toda esa masa resentida que se declara mundo.

Así, para ejercitar la capacidad de sacrificio y subir el rating aunque no estés en el puesto para que te aplaudan, en un acto suficientemente mediático te puedes ir a vivir a un departamento de interés social del Fovissste en Chimalhuacán.

Un acto que ponga a temblar a tus críticos y coloque de tu lado a la opinión pública, esa tan mentada de las redes sociales, a la que no le quedará más remedio que avalarte con el hashtag #NiHablarMujerTraesPuñal. 

Y desde ahí, instalado en esos 40 m2 en Tecámac, se puede comenzar una campaña política de pegue que no requiera frases chafas como la de la candidata Carolina de Partido Verde (“Esta vez no te voy a fallar”) o promesas vanas como las del aspirante panista en Chihuahua, Juan Blanco (“Me comprometo a no dormirme en mi curul”) , o recurrir a géneros musicales que ya deberían estar desterrados desde el infausto día en que en Lomas Taurinas sonó “La culebra” en el último mitin de Colosio. Y es que muchos creen que ganarán las elecciones a ritmo de reguetón del Kommander.

 O con toneladas de útiles escolares como el Partido Verde en Morelia. U ofreciendo legalización de la mota a cambio de votos como el PRD, con la idea de que los jóvenes chilangos son como los de RBD. Por eso ya se les fueron casi 900 militantes.

Todo esto me recuerda a otro cuate al que también quise obsequiarle un libro y me dijo muy ufano que me agradecía, pero que ya tenía uno en casa.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto