Política cero

No todo es las Pussy Riot

No puede ser que nuestro hiperregulado INE ponga al admirable candidato don Lagrimita en una situación tan difícil que podría perder su posibilidad de aparecer sonriente y maquillado en las boletas electorales. Y solo porque a las autoridades les han parecido dudosas 5 mil de las firmas que lo avalaron, ni que fuera dueño de Ficrea o de Oceanografía o del gabinete económico para generar tanta desconfianza.

Una muy parecida a la que les produce AMLO a los padres de los 43 de Ayotzinapa, que desconfiaron de él por haber confiando en sus asesores, que le aconsejaron no estar muy cerca de ese movimiento para que no lo acusaran de oportunista, cosa que de todos modos ocurrió. Es decir, al Peje le pasó lo mismo que al gobierno federal, que cuando ocurrió la tragedia de los normalistas reaccionó más tarde que con el alza del dólar y la baja del petróleo.

Digan lo que digan los demás, en estas cosas hay que hacer como Hollande, que ante el atentado en Charlie Hebdo, sin importar las burlas durísimas que le arrimaron en la publicación, de inmediato se apersonó en el lugar de los hechos. Lo mismo que ocurrió con la terrible colisión del avión de Germanwings, donde vimos a todos los mandatarios en los Alpes solidarizándose con las familias de las víctimas.

Si el licenciado Peña hubiera resuelto rápido, no se estaría peleando con la ONU a través de Relaciones Exteriores; si López se hubiera dado una vuelta por Iguala a corretear a los Abarca de la Parca ahora los padres no le habrían hecho el feo.

Quizá el problema del Peje es que se ha dejado llevar por los tibios asesores que sustituyeron a aquellos ultras que lo acompañaron durante tanto tiempo para mantener a raya al Instituto chuchístico de verano. Los mismos que ahora asesoran a todos los movimientos antisistema, contestatarios y rebeldes al ritmo muy energético, pero escasamente certero del “Patria o muerte venceremos”.

Y ya se sabe lo que le pasó al Che Guevara que terminó en Bolivia y luego como símbolo de estatus en los relojes Swatch.

Digo, si de cualquier manera toda asesoría causa honorarios, estos grupos podrían intercambiar moderados por ultritas para que los movimientos de izquierda tengan rumbo y certidumbre.

Igual a Lagrimita le hizo falta un asesor que no fuera del PRI para que le explicara que eso de juntar firmas de quimeras, fallecidos, mapaches y zombis de Sahuayo.

No todo es las Pussy Riot.

 

jairo.calixto@milenio.com

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